Un amargo “balance equino”

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Por Osviel Castro Medel | 6 febrero, 2026 |
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Pudo haberse llamado “autopsia de una debacle” o  “autocrítica a camisa quitada”.  Sí, porque el ejercicio realizado el martes  en la sala de prensa del estadio Mártires de Barbados  para analizar el desempeño de los Alazanes de Granma en la 64 Serie Nacional de Béisbol (SNB), fue un debate sincero sobre  la fragilidad de un equipo que pasó, en apenas un año, de una medalla de bronce al lugar 12 de la tabla de posiciones.

Las cifras en los renglones fundamentales de juego, expuestas por el metodólogo Marcos Naranjo, los entrenadores Pedro Mora y Alberto Castro, además del sabermétrico Ernesto Guevara, resultaron un compendio del retroceso:  del primer lugar al duodécimo en  la ofensiva colectiva,  del primer escalón al decimotercero en defensa, solo se impulsaron 3,2 carreras por cada nueve entradas, el conjunto fue número 14 anotando carreras…

Varios de los presentes, al analizar estos números, se refirieron a algunos factores que incidieron negativamente en el desempeño de los Caballos: la designación tardía del director del equipo (a solo cinco semanas de la competencia), el poco tiempo de preparación para el torneo (menos de 30 sesiones de entrenamiento), múltiples lesiones de atletas (19), además de la ausencia del preparador físico,  aquejado de problemas de salud, quien solo pudo estar en 21 encuentros.

A otros problemas  se refirió el capitán Osvaldo Abreu: a varios integrantes del elenco les faltó motivación, entrega y garra, hubo fallos en la estimulación individual y colectiva, y en varios tramos no hubo acompañamiento de entidades y organismos que debían apoyar al equipo.

El estelar antesalista remarcó, además, que  aun en medio de las conocidas limitaciones es razonable pensar en experiencias de otras provincias para estimular a atletas y entrenadores. 

En la reunión, presidida por Jorge Ramírez Milanés, director del Inder en Granma, algunos de los presentes revisaron con preocupación el tramo decisivo de la campaña, donde los Alazanes se quebraron por completo: tras una victoria clave el 10 de diciembre que los puso con balance de 30 y 30 sobrevino una catastrófica racha de 13 derrotas consecutivas, un récord negativo para la franquicia que sepultó cualquier esperanza de clasificación.

Este derrumbe final, que el propio timonel Marcos Fonseca López asumió con humildad y autocrítica, fue el epílogo lógico de una temporada marcada por la improvisación y la poca consistencia.

Pero como dijo el propio Abreu no todo es culpa de la dirección. Hay que mirar adentro, pero también afuera.

El camino obligado de los Caballos, hoy heridos, debe pasar por estímulos, compromiso, apoyo institucional, previsión y una estrategia bien pensada. Solo así podrán volver a galopar y, a ganarse otra vez la admiración de una provincia que los ha visto levantar cuatro trofeos de campeones.

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