Carlos Manuel de Céspedes: independentista y luchador por la emancipación humana

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 27 febrero, 2026 |
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Carlos Manuel de Céspedes el iniciador de la guerra por la independencia de Cuba en su finca Demajagua, el 10 de octubre de 1868, fue el primer cubano que se levantó contra el poder colonial español.

El 6 de octubre de 1868, en el Ingenio Rosario, fue elegido jefe máximo del levantamiento armado, el cual se acordó iniciar el 14 de octubre de 1868.

La fecha del alzamiento se adelantó al conocer que desde el día 8 el gobernador militar de Bayamo había recibido la orden de detener a un grupo de los principales conspiradores cubanos.

En aquel momento Céspedes  solicitó a los patriotas que lo ayudaban a trasladarse hacia su finca y en la mañana del 10 de octubre llamó a sus esclavos, les comunicó su liberación e instó a que lo ayudaran en el empeño  de liberar a Cuba del dominio colonial español.

En aquel Manifiesto proclama: “Ciudadanos: hasta este momento habéis sido esclavos míos. Desde ahora sois tan libres como yo. Cuba necesita de todos sus hijos para conquistar su libertad e independencia: los que me quieran seguir que me sigan: los que se quieran quedar que se queden, todos serán tan libres como los demás.”

Céspedes es el hombre idóneo para encabezar aquella guerra que en las horas decisivas recibió el respaldo de hacendados, medianos y pequeños propietarios de tierras, trabajadores urbanos y rurales y esclavos liberados o en rebelión.

En Yara fue su primer revés, y ante uno de sus partidarios que se quejaba de tan infortunada suerte porque todo se había perdido, Céspedes se alzó sobre los estribos de su corcel y contestó:

“¡Aún quedamos doce hombres. Bastan para hacer la independencia de Cuba!”

No en balde en su Manifiesto del Diez de Octubre, el Padre de la Patria afirma: “No nos extravían rencores ni nos halagan ambiciones: solo queremos ser libres e iguales como hizo el Creador a todos los hombres.”

Tiempo después, en un discurso pronunciado en la ciudad de Nueva York el 10 de octubre de 1887 Martí precisó: “Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de la Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella: cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos: “!Ya sois libres!”.

En el transcurso de la guerra Céspedes fue elegido Presidente de la República en Armas, y tuvo que enfrentarse a situaciones complejas como cuando su hijo Oscar fue capturado por las tropas españolas. Entonces se le intentó intimidar al señalarle que su hijo no sería fusilado si él deponía las armas.

Céspedes contestó: “Oscar no es mi único hijo, soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la Revolución.”

Es depuesto de su condición de Presidente el 27 de octubre de 1873 por diversas contradicciones en la Cámara de Representantes.

En relación a su deposición Céspedes dice…“En cuanto a mi deposición he hecho lo que debía hacer. Me he inmolado ante el altar de mi Patria en el templo de la ley. Por mí no se derramará sangre en Cuba. Mi conciencia está muy tranquila y espera el fallo de la Historia. Y pongamos aquí punto final a la política.”

Carlos Manuel de Céspedes fue abandonado sin guardia alguna en la Sierra Maestra, no le permitieron ni siquiera viajar a Estados Unidos a ver a su esposa e hijos.

En un bohío de San Lorenzo, paraje intrincado de la Sierra Maestra, dedicado a enseñar a leer y a escribir a los niños campesinos de la comarca, el 27 de febrero de 1874, Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, sorprendido por hombres del Batallón San Quintín, cayó por un barranco y fue muerto a balazos, hace 152 años.

En julio de 1871 le escribe a Ramón Martínez ratificando su posición de darlo todo por Cuba.

(…) por la libertad e independencia de mi patria sacrificaré toda mi vida, sin que haya ninguna circunstancia por difícil y aflictiva que sea, capaz de alterar esa inquebrantable voluntad (…)”

Precisamente el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, un continuador de la labor realizada por Céspedes, destacó al referirse al Padre de la Patria, en el discurso que pronunció en La Demajagua.

El 10 de octubre de 1968 el máximo líder de la Revolución cubana, Fidel Castro señaló

“…no hay, desde luego, la menor duda de que Céspedes simbolizó el espíritu de los cubanos de aquella época, simbolizó la dignidad y la rebeldía de un pueblo —heterogéneo todavía— que comenzaba a nacer en la historia.  Fue Céspedes, sin discusión, entre los conspiradores de 1868 el más decidido a levantarse en armas.» 

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