Cuba: energía solar en forma de Megawatts

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Por Prensa Latina (PL) | 3 abril, 2026 |
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FOTO/ PL

La Habana – La transición energética en Cuba pretende resolver el problema de generación eléctrica lo más rápido posible, y evitar la dependencia de importación de combustibles, indicó el director de Política y Estrategia Energética Nacional del Minem, Ramsés Montes.

“La transición energética en Cuba no es por una moda, no es porque el mundo lo está haciendo, es un problema de seguridad nacional”, subrayó en entrevista con Prensa Latina el directivo del Ministerio de Energía y Minas (Minem).

Para ello, el país cuenta con una Estrategia Nacional para la Transición Energética en Cuba, (septiembre de 2024) que actualiza la Política para el desarrollo de las Fuentes Renovables de Energía (aprobada en 2014) y, a su vez, precede a la futura Ley de Transición Energética, la primera de su tipo en la isla.

Uno de los objetivos de la Estrategia es cambiar la matriz para generar electricidad, y está concebida en tres etapas. La primera, dirigida a que las fuentes renovables de energía (FRE) alcancen el 24 por ciento de la generación en 2030, la segunda aspira a un 40 por ciento en 2035.

Mientras la tercera, más ambiciosa, sería lograr el 100 por ciento de electricidad mediante el uso de los combustibles fósiles cubanos y las FRE para 2050.

De ese modo, el propósito es llegar a un escenario de soberanía energética en la generación eléctrica mediante la combinación del crudo nacional y el gas acompañante en las termoeléctricas en 50 por ciento y el resto en las FRE. En su mayoría, por energía solar fotovoltaica (ESF), lo cual podría concretarse en la década del 30.

Ejemplificó que actualmente se ha alcanzado casi el 20 por ciento de ESF durante el día y en el horario del mediodía hasta un 50 por ciento. Ello comprueba que es posible abandonar la importación de combustible, pues el sistema eléctrico ya trabaja así.

Añadió que también existe un programa para incrementar la producción de petróleo nacional destinado a las termoeléctricas, que incluye el sostenimiento y mantenimiento de esas instalaciones. A la par, el gas acompañante proveniente de esos yacimientos de petróleo se utiliza para la generación de electricidad en la Empresa Energas.

Así, el país podría autoabastecerse energéticamente sin depender de la importación; “es la única forma de generar electricidad para el sistema eléctrico nacional con nuestros recursos energéticos de forma sostenible, sin dañar o contaminar el medio ambiente”, apostilló.

No solo se ejecutan acciones a nivel del sistema eléctrico, continuó, pues el tejido empresarial del país (estatal y privado) se suma a esta transición energética, incluso hasta consumidores particulares.

LA ENERGÍA SOLAR AVANZA

Al abordar las FRE, Montes comentó que aunque esa tecnología requiere una inversión inicial, después no necesita gasto en operación, ni combustible; el mantenimiento es mínimo, y además, se instala y genera electricidad con rapidez.

Mientras, construir una termoeléctrica puede tardar entre cuatro o cinco años y solo comienza a operar una vez concluida.

De ahí que la Unión Eléctrica de conjunto con otros organismos, tiene la capacidad  -cuando está el recurso- de instalar, sincronizar y generar electricidad con mucha rapidez.

Cuba cuenta, dijo, con un programa para la instalación de parques solares fotovoltaicos (PSF) que desde el punto de vista del sistema eléctrico avanza aceleradamente tras la concreción de dos importantes negocios en 2025.

Estos PSF son de 21,8 megawatts (MW); de ellos ya se instalaron y están generando 45 parques que en su conjunto suman unos 984 MW, cifra que se suma a los 265 MW existentes anteriormente, unido a la construcción de otros siete parques de cinco MW donados por China.

En su total, el país tiene instalados 1,284 MW, resumió.

Antes la generación solar fotovoltaica representaba solo un dos por ciento y en el  mediodía alcanzaba entre el cinco y el cuatro por ciento. En cambio, en la actualidad ha tocado un 18 por ciento en 24 horas y en torno del 50 por ciento en el mediodía, un salto enorme, valoró el experto.

De acuerdo con las estadísticas, a nivel mundial Cuba fue la nación con mayor avance en la transición hacia energía solar fotovoltaica con relación al tamaño de su sistema eléctrico, sentenció.

Sin embargo, no se aprecia así por la población porque continúa el déficit energético dado por la carencia de combustible -más del 50 por ciento- para la generación distribuida, una consecuencia del bloqueo arreciado por Estados Unidos.

Aunque los avances en PSF no compensaron la generación de electricidad, aseguró que gracias a esos parques el sistema eléctrico se mantiene trabajando sin combustible importado.

Evidencia que la apuesta del país es efectiva y aporta seguridad energética; “la energía renovable es nuestra y nosotros tenemos muy buenas condiciones”, subrayó y respecto a los criterios existentes sobre la nubosidad o mal tiempo, reflexionó que “no siempre en estas naciones hay mal tiempo”.

LA APUESTA

“Cuba logró algo heroico: bloqueado, sin dinero y sin recursos avanzó en la ESF como ningún otro país, y de ser sostenible el incremento de mil MW por año con acumulación, la isla evitará la dependencia del combustible antes de 2030”, remarcó.

Un ritmo muy difícil de sostener, reflexionó, porque las últimas medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos afectan diversos sectores y la movilidad en el país.

Lo cierto es que en estos días el sistema eléctrico opera con una participación de la energía solar fotovoltaica bien alta y la pretensión es superar el 24 por ciento en la generación eléctrica con energía renovable a fin de eliminar el déficit energético sin importar combustible, aseguró.

No será posible, ni sostenible para el país, las compras de carburantes, e incluso en caso de estar disponibles, el costo es superior con el añadido del riesgo que genera el bloqueo estadounidense.

Ante la incorporación de mayor ESF al sistema eléctrico, Montes reconoció que se complejiza la operación como consecuencia de la variación de la nubosidad, traducida en cambios en la frecuencia que pueden ocasionar los disparos automáticos.

Situación para la cual el país se prepara con baterías cuyos sistemas electrónicos simulan la operación de la generación base con termoeléctrica, pero eso es tema de otro trabajo.

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