Cuito Cuanavale, donde Fernando Enrique se hizo héroe

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Por Ángel Julio Vázquez Mendoza | 28 marzo, 2026 |
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Cuando prevalece el decoro en el hombre, es inherente que la humanidad perdura; y, en la historia no ha de ser ignorado ni ponerlo a la sombra. Luchar por la libertad de los pueblos, aun cuando la muerte acecha, y no claudicar, es convertirse en paradigmas.

El 23 de marzo de 1987, Angola y Cuba, después de 10  años de guerra contra Sudáfrica, la que respaldaba Estados Unidos, sellaron una de las epopeyas más extraordinarias del continente africano: la victoria definitiva en Cuito Cuanavale para poner fin al genocidio del apartheid.

Liderado desde La Habana, por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cientos de jóvenes integraron el grueso de los combatientes cubanos que, junto a los angolanos, protagonizaron la decisiva batalla.

Entre ellos, estuvieron 19 jiguaniseros, incluyendo el oficial Fernando Enrique Soberón Quesada, zapador y jefe de batallón, con una meritoria trayectoria en esa amplia zona de Cuito Cuanavale.

Antes de la referida batalla, Soberón Quesada había sido herido, y ya con el alta médica, y la baja con la orden de regresar a Cuba con misión cumplida, exigió quedarse.

La jefatura y los médicos pensaron que tenía algún problema mental. Como cuenta el propio Fernando: “Creían que yo estaba loco”. Y esperó en el hospital hasta el dictamen.

No pudieron convencerlo de regresar y, como dijo: “Me  quedé con mis muchachos. No podía dejarlos solos”. Los había dirigido y acompañado en más de mil incursiones.

“Ese día que volví, fue inolvidable, cuando me vieron  llegar al campamento”. Ni él ni nadie, podía imaginar que también sería uno de los grandes protagonistas de aquella gesta, convirtiéndose en enigma de la juventud cubana.

Por su reconocida misión, en la película Caravana, Patricio Wood hizo su doble. Sobre la experiencia en la filmación reconoce que fue muy dura y compleja; que caló en los sentimientos, al revivir la caída de los compañeros de lucha.

A Fernando le queda el recuerdo de la amistad con Wood, con el resto del elenco artístico y con el equipo de producción.

Jiguaní sigue y seguirá sintiendo el orgullo por sus combatientes, y Fernando Enrique Soberón Quesada permanecerá como uno de sus héroes.

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