El curioso estacazo de la Bala de Caibarién

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 16 marzo, 2026 |
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FOTO/ACN

Entre los cientos de jonrones que se han producido en nuestros torneos beisboleros desde que Raúl Díaz de Quesada (Orientales), largó el primero, el 17 de enero de 1962, a costa de un envío del zurdo Franklyn Aspillaga Fernández (Habana), varias conexiones de ese tipo ocurrieron de una forma muy curiosa.

Uno de esos últimos lo protagonizó el villaclareño Silvio Montejo Boffill, considerado entre los más espectaculares patrulleros centrales que han desfilado en el periodo revolucionario por los estadios del país e integrante de la selección nacional que ganó el mundial de República Dominicana (1969), los Juegos Panamericanos de Cali (1971) y los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Ciudad de Panamá (1970).

El hecho sucedió en el Latinoamericano, el 26 de mayo de 1970, en ocasión de un partido entre Las Villas y Camagüey, correspondiente a la Serie Especial de los 10 Millones, el cual se encontraba empatado a dos carreras en el quinto inning.

En esa entrada Montejo conectó un roletazo a manos del serpentinero agramontino Elpidio Jiménez, y en el momento de este tirar a la inicial, se produjo una interrupción del fluido eléctrico en el Coloso del Cerro.

La jugada fue anulada por el árbitro Alfredo Paz, por lo que, al reanudarse el desafío, la Bala de Caibarién o Caballo Loco –como también le llamaban– ocupó nuevamente su turno en la caja de bateo.

Al primer envío de Jiménez, Montejo pegó una terrorrífica línea entre left y center que se fue más allá de las cercas de la emblemática instalación beisbolera e impulsó las dos carreras que a la postre le dieron el triunfo a Las Villas, 4 a 2.

Aquí pudiera decirse algo así como que el apagón dio la victoria a los representantes de la antigua provincia central.

Ocurrió en ese mismo choque otro hecho insólito en el tercer capítulo que constituye un hito para la pelota nacional. Era la época en que todavía los lanzadores ocupaban un turno en la alineación de sus respectivos equipos y en el mencionado episodio, Elpidio Jiménez botó la esférica del parque.

Pero en el cierre de ese episodio, Gaspar Legón, el estelar derecho de Esmeralda, quien hasta el año 1971 defendió la franela de Azucareros y Las Villas, también despachó un palo de vuelta completa, como para decirle a Jiménez que jonrón con jonrón se paga.

Lo de Montejo, tal vez pueda repetirse en alguna ocasión, pero las películas de cuatro esquinas de dos serpentineros rivales en un mismo episodio, va a ser difícil que las volvamos a ver, mientras exista el bateador designado.

El oriundo de La Villa Blanca estuvo involucrado también en un par de hechos importantes en nuestros certámenes beisboleros.

Durante la 7ma Serie nacional (1967-1968) se convirtió en el primer bateador derecho que disparó cien o más incogibles en una campaña en la historia de los certámenes de casa, pues antes solo lo había concretado un pelotero, pero zurdo: el desaparecido Eulogio Osorio Patterson.

También, en esa similar contienda junto a Juan (Canillita) Díaz Olmos lograron la mayor cantidad de bases robadas por un binomio de peloteros en una justa, al estafar 94 almohadillas entre los dos. El natural de Placetas se apuntó 52 hurtos en 69 intentos, mientras que Montejo se anotó 42 en 54.

En cuanto a la víctima del curioso batazo del caibarienense –radicado en la actualidad en Santa Clara– el zurdo de Chambas, Jacinto Elpidio Jiménez Jiménez, falleció el 8 de enero de 2022, a los 75 años.

Chacha –como le decían- se desempeñó en once series nacionales, en las que defendió los jardines, la primera base y actuó en nueve campeonatos como lanzador.

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