Antes de entrar en escena para interpretar a Macha, Dayana Suárez Pompa repasa mentalmente cada línea y gesto del personaje.
Tiene que dejar de lado su identidad, para convertirse en otra persona. Sabe que llega el momento crucial para conectar con el público y dar vida a una voz que representa al pueblo.
Dayana es una actriz bayamesa, entregada con cada papel que realiza. Considera un reto entrar en la piel de un personaje para vivir sus realidades. Se graduó de la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño y actualmente estudia en en Instituto Superior de Arte de Santiago de Cuba.
Fue una sorpresa para la joven actriz recibir el Premio por la Excelencia Interpretativa Miguel Benavides 2026, con el papel de Macha en la obra Neva, del Teatro Alas de Cuba:
“No tenía idea de que estaba nominada, no sabía que me podían estar otorgando un premio tan importante para mí. Quizás como plan de vida si me lo había planteado. Porque bueno, es como un pasito más a dar. Siento que estaba en una etapa donde necesitaba este premio, para seguir enamorándome de mi carrera y seguir apostando por ella”.
Dentro de la obra, la actriz Macha no permite que se siga haciendo teatro, o que se siga llevando una vida normal. Cuando afuera hay gente muriendo que la están tirando en el río Neva: “Ocupo un papel muy importante porque de cierto modo soy la voz del pueblo, yo vivo una clase social media y eso quizás me hace estar más cercana al público. Creo que es el personaje que marcó un antes y un después en la obra”.
-¿Cuáles crees que son las diferencias y semejanzas entre la actriz Dayana y la actriz Macha?
-Neva fue la prueba más dura que me han podido poner dentro del teatro. Macha fue un personaje muy difícil porque se desdobla totalmente de quién es Dayana y se desdobla de personajes anteriores que había hecho. Es un personaje que costó y no creí que pudiera hacerlo en algún momento porque estaba muy alejado de mí. Pero no, cuando empecé a adentrarme más en el personaje, a entender su parte psicológica, su parte social, lo acepté bien.
Entendí que al final Macha tenía un poco de Dayana.
“Macha es quizás un poco más tolerante. Tiene un poquito más de valor del que le puede faltar a Dayana como persona. Como actrices sí, creo que le pudiera aportar algo más a Macha porque es buena actriz. Pero ella no se lo cree, precisamente por su clase social. Viene siendo la diferencia que tengamos, pero en el fondo si tenemos muchas cosas en común, como la justicia”.
-¿Cómo te preparas antes de entrar al escenario?
-Sufro mucho antes de un estreno, me pongo muy tensa. Gracias a Dios tengo muy buenos compañeros y siempre saben que me pongo un poquitico nerviosa antes de entrar. Pero nunca se han frenado para decirme: “todo está bien”, “estamos aquí”, “juntos somos un equipo”, “se va a lograr”, “la obra va a ser bien aceptada”. Cada vez que mi grupo me habla te juro que es más fácil.
“Días antes mi familia también en la casa se ve tensa. Todo mi círculo, mis amistades, todos están pendientes. Al saber que me van a ver en el escenario, la presión es más fuerte. Al saber que tengo personas que han apostado por mí, a las cuales nunca les puedo fallar y por las que tengo que darlo todo en escena”.
-La familia tiene un papel muy importante en la preparación de cada personaje ¿Cómo te apoyó cuando decidiste que esta era tu profesión?
-Desde que tengo uso de razón creo que me viene gustando el arte. A los nueve años entro en la escuela de arte Manuel Muñoz Cedeño por danza. Yo siempre he destacado que a esa edad ya tenía claro que quiería ser en la vida. Tengo una madre magnífica que me apoyó desde el primer momento. Estuve hasta tercer año y volví a retomar la carrera en noveno los exámenes, pero para actuación. Ahí igual estuvo mi familia todo el tiempo.
-¿Qué lugar ocupa el teatro en tu vida?
-Mi idea siempre fue entrar en la escuela por actuación, pero para volver a vincularme con la danza. Cuando empiezo a estudiar, a conocer a los profesores, me fui enamorando del teatro. Amo la danza, pero lo puedo tener como un plus. Sin embargo, como la actuacion no hay nada que ocupa espacio en mi vida. Creo que actualmente si hubiera cogido otra carrera no me sintiera tan satisfecha y tan complacida como lo estoy ahora.
“Realmente el teatro es mi todo. Puedo ser yo, puedo ser tú, puedo ser mi madre, puedo ser mi vecina. El teatro me da la oportunidad de encarnarme en cada persona y vivir su proceso. Quizás llega a ser un poquito agotador salir de ti para encarnar a otra persona pero quedo muy satisfecha a la hora de que el público me reconozca. Tener un premio en mis manos fue muy valioso para ti”.
-¿Cuáles son los proyectos después de este premio?
-Quisiera retomar la danza como algo más dentro del arte. Probar suerte dentro del cine y en la televisión. Hay muchos proyectos, muchas cosas listas. Incluso la inauguración de un grupo nuevo de la provincia, donde voy a hacer una de las fundadoras. Para mí va a ser una satisfacción muy bonita, el hecho de que con poquita edad comienzo un grupo nuevo de teatro. Creo que me va aportar mucho.
-¿Cuál sería el personaje que te gustaría interpretar más adelante?
-Siempre tengo miedo hacer la misma actuación en todos mis papeles y afortunadamente me tocó en mis dos obras como profesional ser personajes distintos. En Por gusto, fui una profesora un poco sin juicio, que no estaba enamorada de su carrera. Entonces en Macha ocurre todo lo contrario, es una persona que ama su carrera, que está conforme, pero bueno también está inconforme con la realidad.
“Fueron personajes muy distintos y eso como actriz es un reto grande, porque logré darle vida a los personajes y ninguno tiene nada que ver conmigo, ni tienen que ver uno con el otro. Quiero que me sigan tocando personajes distintos. Que no tengan nada que ver con Macha, ni con Laura. Quiero tener personajes que me sigan pidiendo más rigor, porque me encanta que los personajes me reten”.
