Este viernes vence el plazo de 48 horas que dio el Ejecutivo para la salida del embajador cubano, Basilio Gutiérrez, y otra veintena de funcionarios acreditados en Quito.
La medida fue anunciada el 4 de marzo por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, que declaró persona non grata a Gutiérrez, así como a los miembros del personal diplomático, consular y administrativo de la misión.
La Cancillería ecuatoriana indicó que la decisión se ampara en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, que permite a un Estado retirar el reconocimiento a diplomáticos extranjeros en cualquier momento.
De forma paralela, el presidente Noboa ordenó el retorno del embajador ecuatoriano en Cuba, José María Borja, quien ocupaba ese cargo desde 2021.
Aunque el Ejecutivo no anunció formalmente la ruptura de relaciones, la expulsión del personal diplomático y el retiro de su representante en la nación antillana configuran en la práctica un congelamiento de los vínculos políticos entre ambos países.
El Gobierno ecuatoriano tampoco ha detallado públicamente los motivos de la decisión.
En una entrevista radial posterior, Noboa se refirió a un video difundido en redes sociales donde se observa a una persona destruyendo documentos en la azotea de la embajada cubana en Quito.
Aunque es considerada una práctica habitual tras el cierre de una legación diplomática, prevista en la legislación internacional, el mandatario dijo a Radio Canela que no piensa que sea “nada positivo si andaban quemando papeles en la terraza”.
La Cancillería cubana rechazó la expulsión y calificó la medida como “arbitraria e injustificada”.
“Se trata de un acto inamistoso y sin precedentes, que daña significativamente las históricas relaciones de amistad y cooperación entre ambos países y pueblos”, señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en un comunicado.
También el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, catalogó como “injustificadas, hostiles e inamistosas” las acciones del gobierno de Ecuador hacia la representación diplomática, que “dañan las históricas relaciones de amistad y cooperación entre nuestros pueblos”.
El expresidente ecuatoriano Rafael Correa (2007-2017) le respondió en la red social X al gobernante de la nación antillana y aseveró que “los esbirros podrán romper relaciones, pero nuestros pueblos siempre serán hermanos, cobijados por la grandeza de (José) Martí y (Eloy) Alfaro”.
La crisis diplomática ocurre pocos días antes de una reunión convocada en Estados Unidos por el presidente Donald Trump con mandatarios de derecha latinoamericanos, lo que ha llevado a diversos analistas a interpretar la decisión ecuatoriana dentro de un contexto geopolítico más amplio en el hemisferio.
Ciudadanos ecuatorianos se concentraron frente a la embajada de Cuba en Quito durante las últimas jornadas para expresar su repudio a la medida, con pancartas y consignas en apoyo a la isla.
A las muestras de apoyo se sumaron políticos de oposición y diversas organizaciones civiles, como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, y la Coordinadora Ecuatoriana de Amistad y Solidaridad con Cuba.
El movimiento político Revolución Ciudadana, liderado por Correa, criticó la decisión del Ejecutivo ecuatoriano y acusó a la administración de Noboa de alinearse con la política exterior de Estados Unidos.
Para la socióloga y comunicadora ecuatoriana Irene León, la medida representa un giro en la política exterior del país.
En declaraciones a Prensa Latina, León coincidió en que la expulsión de la misión diplomática cubana se produce en un contexto regional marcado por presiones políticas y reacomodos geopolíticos.
Estamos con mucha preocupación por esta situación y solo queremos expresar nuestra gratitud al pueblo de Cuba por la solidaridad que siempre ha tenido con el pueblo ecuatoriano, afirmó la coordinadora del capítulo ecuatoriano de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad.
Insistió en que esta situación no responde de ninguna manera a la expresión del pueblo ni de los movimientos políticos y sociales ecuatorianos.

