
Para imponerse en el deporte, no basta con el favoritismo de los especialistas, ni ostentar más atributos que los rivales, se necesita también demostrar sobre el terreno esa supuesta superioridad.
Eso fue lo que le faltó a Diablos Rojos frente a Sultanes, en la Serie de la Reina de la III Liga Mexicana de Softbol (LMS), lo que frustró el sueño de revalidar la corona.
Desde el mismo arranque (el 22 de enero), las Escarlatas pasearon la distancia en la fase clasificatoria, al conseguir balance de 20 triunfos y siete reveses, para encabezar cómodamente la tabla de posiciones y llegar a los play offs como principales contendientes al título.
Además, ganaron todos sus topes particulares, excepto el que igualaron a dos triunfos por bando con El Águila de Veracruz; mientras, se imponían en los cuatro choques a Charros de Jalisco, monarca de la versión inaugural (2024).
Para colmo, durante la etapa regular mostraron una ofensiva aterradora (.302), con el único average colectivo por encima de .300, muy superior al segundo elenco en ese acápite, Algodoneras del Unión Laguna (.282).
Asimismo, dominaron los principales departamentos de ese renglón: carreras anotadas (227), indiscutibles (157), jonrones (41), carreras impulsadas (159), OBP (.378) y SLG (.503).
Como si pareciera poco, sus dos principales tiradoras, Carley Hoover (10) y Yilian Tornés (9), aportaban 19 de los 20 éxitos y se ubicaban entre las primeras en los casilleros más importantes del pitcheo, augurando un futuro alentador para la postemporada.
La tropa comandada por la venezolana Denisse Fuenmayor cumplía así la primera parte de la tarea. Se avecinaba lo más difícil y había que comenzar de cero, como exigen los play offs.
El equipo Olmecas de Tabasco se presentaba como el obstáculo inicial y, aunque no resultó fácil, Fuenmayor y sus alumnas completaron la barrida en ese cotejo semifinal.
Por el otro lado, El Águila y Sultanes se enfrascaban en un duelo a muerte, extendido al límite (cinco juegos) y que ganaron finalmente las de Monterrey, para acceder como retadoras al match por el trono.
Las “Diablas”, para continuar en la cima, necesitaban protagonismo de sus principales jugadoras y que halaran un conjunto que había llegado a esa disputa con etiqueta de favorito. Pero Janae Jefferson, Jazmyn Jackson y Leannelys Zayas, junto a Hoover y Tornés, no pudieron con el muro infranqueable de las regiomontanas.
De hecho, solo la torpedera Zayas, a pesar de su paso discreto en las últimas semanas, emergió con un cuadrangular de tres carreras, que dio la victoria en el segundo partido (3×1) y empató las acciones.
Con el regreso a sus predios, el estadio Alfredo Harp Helú, donde eran casi invencibles, llegó la debacle y, con ello, se perdieron las ilusiones, tras dos meses de intenso batallar.
Parecía que en su feudo terminarían de coronar una campaña que, hasta ese momento, habían dominado a su antojo. Pero, las pobres demostraciones de Carley y de Yilian, y la anémica ofensiva, sin olvidar el empuje de sus rivales, hicieron añicos los pronósticos.
Y las regiomontanas sellaron la temporada con autoridad, consiguiendo par de victorias en el parque capitalino, incluyendo la paliza de 12×1 en la despedida, para emerger como las nuevas monarcas de la justa y, de paso, acabar con el maleficio, luego de tres incursiones en finales.
ZAYAS Y YILIAN EN LA HISTORIA
Aun así, el certamen dejó buenos momentos para las granmenses Leannelys Zayas y Yilian Tornés, quienes hicieron historia, a pesar de no haberse titulado con los Diablos Rojos, por segunda ocasión consecutiva.
Se erigieron líderes históricas en algunos apartados, números que mejoraron, tras sus desempeños en play offs. Por ejemplo, la torpedera Zayas encabeza los de imparables (110) y carreras producidas (81), y la zurda Tornés manda en victorias (30) y ponches (374).
