Apenas daba los primeros pasos la triunfante Revolución cubana cuando irrumpen con su capacidad y fuerza insustituible en la primera línea de la defensa del país los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE).
Ante las visibles acechanzas de la potencia imperialista, aguijoneada por las muestras de radicalidad y soberanía plena anunciadas tempranamente por Fidel, el 26 de marzo de 1959 se articula este cuerpo que desde el nacimiento mismo mostró la eficacia insustituible de su desempeño.
Es el propio Comandante en Jefe quien indica su creación, a partir de las experiencias existentes en el aguerrido Departamento de Investigación del Ejército Rebelde (Dier), la inteligencia de la Marina y el órgano similar de la Policía Nacional Revolucionaria (G-2 PNR), que hasta entonces enfrentaban las acciones contrarrevolucionarias ya materializadas en distintos frentes.
No imaginaba entonces el Jefe de la Revolución que, precisamente, una de las grandes hazañas de los OSE sería proteger su vida con impecable maestría y valor al desarticular más de seiscientos atentados para asesinarlo durante casi medio siglo, con el empleo de cuanto sofisticado recurso de muerte tenía en sus arsenales el adversario.
Sucesivos intentos de socavar la fortaleza de la Revolución cubana se han hecho añicos frente a la capacidad de las fuerzas que, desde el silencio y el sacrificio, han protegido al país de los intentos de cambiar el curso del proceso social que ha hecho de Cuba un ejemplo de sociedad segura y estable donde impera la tranquilidad. Los combatientes de los OSE han tenido un papel protagónico en esta conquista.
No puede hablarse de las hazañas de la Seguridad cubana sin mencionar a los Cinco Héroes antiterroristas Gerardo, Fernando, Ramón, René y Antonio.
Como expresa Stephen Kimber en el prefacio de su libro Lo que yace a través del mar (La verdadera historia de los Cinco cubanos), “durante los años noventa los grupos terroristas contrarrevolucionarios de Miami estaban conspirando -y a veces ejecutaban con éxito- para realizar ataques violentos contra Cuba.
“Como el Gobierno estadounidense parecía incapaz o no tenía la voluntad (o ambas cosas) de detenerlos, Cuba envió agentes de la Inteligencia a Miami para penetrar esas organizaciones anticastristas violentas, indagar qué planeaban y, de ser posible, detenerlos antes de que pudieran causar estragos”, concluyó Kimber.
El trabajo de estos cinco agentes deviene un capítulo fundamental dentro de la historia de los Órganos de la Seguridad del Estado, y sus trascendentales denuncias ante los tribunales que los juzgaban en Estados Unidos una revelación fehaciente ante el mundo de la capacidad, entrenamiento y entereza de quienes integran este cuerpo.
Las nuevas generaciones de combatientes de los OSE, como lo han hecho durante 67 años sus aguerridos antecesores, enfrentan y derrotan en el presente cada nueva amenaza proveniente de EE.UU.
Al caracterizar su labor, Fidel expresó el 16 de junio de 1965 en la conmemoración del IV aniversario del Minint: “Las organizaciones de espionaje de la Agencia Central de Inteligencia han recibido muchos y muy duros golpes. Los planes de la contrarrevolución, los planes subversivos y de sabotaje, los planes de introducción de armamentos y explosivos por nuestras costas, han recibido muchos y muy duros golpes.
“Miles de armas y cantidades de artefactos terroristas de todo tipo han sido ocupados a lo largo de estos años. Armas que de nada les han servido, explosivos que de muy poco les han servido, como no sea para enriquecer los arsenales de la Revolución”.
