Generación del 26 de de julio­:   Jesús Montané Oropesa, hombre imprescindible en la lucha

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 21 julio, 2026 |
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Jesus Montane Oropesa
Foto: Wafrido Ojeda 5/6/1970

Jesus Montané Oropesa nació el 23 de abril de 1923 en la Isla de Pinos. En la década del 40 se incorporó a las luchas populares y sindicales.

Fue integrante de la Sección Juvenil del Partido Revolucionario Cubano.

En 1943 se traslada a La Habana y tres años después fue detenido por el Buró de Represión de Actividades Comunistas.

Conoció a Fidel desde la Ortodoxia en 1946 convirtiéndose en su fiel seguidor.

Después del golpe de estado del 10 de marzo en unión de Abel Santamaría comienza a participar en acciones encaminadas a denunciar y combatir al régimen dictatorial.

Colabora con la edición de un boletín clandestino titulado Son los mismos” , y que poco tiempo después nombró El acusador junto a Abel Santamaría y el poeta Raúl Gómez García, y en cuyas páginas mimeografiadas golpeaban y revelaban desde el 10 de marzo de 1952 a la tiranía que estaba al servicio del imperialismo yanqui.

En mayo de 1952 en un acto que se realiza en la necrópolis de Colón, en La Habana, propicia que se conozcan Fidel Castro y Abel Santamaría y a partir de entonces colabora en forma activa en la organización del Movimiento revolucionario que se empieza a gestar para llevar adelante la lucha contra la dictadura batistiana.

El 26 de julio de 1953 participa en el asalto al cuartel Moncada. Fue posteriormente detenido. Resultó juzgado y condenado a diez años de prisión. Estuvo en el presidio Modelo de Isla de Pinos junto a Fidel y otros combatientes del Moncada.

En mayo de 1955, es liberado, a través de una amnistía que el régimen dictatorial se vio obligado a declarar.

Montané fue designado miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, que Fidel constituye, en una reunión efectuada en La Habana, antes de salir hacia México para proseguir la reorganización de la lucha revolucionaria.

Días después del desembarco, los combatientes rebeldes sufren su primer revés al ser sorprendidos por tropas enemigas en Alegrías de Pío.

Montané es capturado por las fuerzas de la dictadura. Nuevamente fue juzgado y condenado. Resultó internado otra vez en el Reclusorio de Isla de Pinos, donde estuvo hasta la liquidación de la tiranía batistiana.

Después de la victoria revolucionaria en 1959 se le confiaron significativas responsabilidades, entre ellas Ministro de Comunicaciones.

En 1965 fue elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y algunos años después atendió la Secretaria de Organización y además las jefaturas del Departamento de Atención a las Organizaciones de Masas y el de Relaciones Exteriores, respectivamente.

También en 1976 fue elegido Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En 1980, resultó elegido miembro Suplente del Buró Político e integrante del Secretariado del Comité Central de Partido Comunista de Cuba.

Fue Coordinador del Grupo Nacional de Aguas Minerales y Termalismo, así como Ayudante del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Por su meritoria labor le fueron conferidas numerosas condecoraciones, entre ellas la Orden Carlos Manuel de Céspedes, las medallas de Combatiente de la Guerra de Liberación y Combatiente de la Lucha Clandestina, así como otras de varios países.

Durante su existencia siempre se preocupó, por la atención de los combatientes revolucionarios, tanto de los que participaron en el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, como por los expedicionarios del yate Granma y los integrantes del Ejército Rebelde

Pero, por sobre todas las cosas, fue un hombre incondicionalmente fiel al Comandante en Jefe Fidel Castro, a la Revolución cubana.

Jesús Montané Oropesa falleció en La Habana el 7 de mayo de 1999.  Su cuerpo reposa en el Panteón de las Fuerzas Armadas Revolucionarias en la Necrópolis de Cristóbal Colón.

Armando Hart señaló… “El Apóstol había dicho que ‘los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan, y los que odian y deshacen’. Chucho perteneció con pasión martiana al bando de los buenos, pero no una bondad sin esfuerzo y sin lucha, sino siempre dispuesta a trabajar y a combatir en favor de la Revolución. Además de bondad, poseía capacidad y vocación para unirse a los demás en pro de los objetivos útiles en favor de nuestro pueblo.

Fuentes consultadas

Revista Bohemia

Portal de Ciudadano de la Habana

Ecured

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