
Manzanillo.- “Hoy el aire se siente más pesado en nuestra tierra, pero nuestras frentes se levantan más altas que nunca. Nos reúne el dolor más profundo, ese que muerde el alma cuando se pierde a un hermano”.
Así significó Reynier Beltrán Sánchez, primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Manzanillo, en el tributo rendido por los hijos de la ciudad del Golfo de Guacanayabo, como toda Cuba, “a 32 cubanos, 32 valientes, 32 hijos de la Patria que han sido víctimas de la cobardía más abyecta”.
Reunidos en el parque central Carlos Manuel de Céspedes de la urbe costera, los manzanilleros ofrecieron el homenaje “de un pueblo que sabe honrar a quienes cumplen con su deber hasta el último aliento”, conscientes de que “ellos no estaban en Venezuela buscando riquezas ni pisoteando soberanías. Estaban allí armados de amor, de solidaridad y del espíritu internacionalista que Fidel nos sembró en el pecho. Estaban allí defendiendo la paz y el derecho de un pueblo hermano a decidir su destino. Y fue precisamente ese ejemplo de luz lo que el imperio, en su oscuridad y desesperación, intentó apagar con el fuego del terror”.
Declaró que ante el intento de atemorizar a Cuba, es preciso recordar a los adversarios que “cada vez que un revolucionario cae por la acción del odio imperial, nace un compromiso multiplicado en millones”, y enfatizó que la respuesta de Manzanillo ante el terrorismo es unidad, Revolución, solidaridad, hermandad con Venezuela, es levantar la bandera con coraje y resolución de resistencia invencible.
Convocados por la dignidad, proclamó el dirigente político, el acto solemne fue también denuncia a la soberbia imperialista, al atropello, al zarpazo contra la soberanía de todos los pueblos, al secuestro de la legalidad internacional, al vil ataque que arrebató las vidas de estos gloriosos cubanos en el cumplimiento de su deber, entre ellos hijos granmenses que se multiplican en el pueblo.
La manzanillera Isaura Vázquez Viltres enalteció la valentía de los cubanos, en su mayoría jóvenes, cuyas vidas fueron ultimadas por la metralla y el odio, por la naturaleza genocida del gobierno de Estados Unidos, y reiteró que “por cada uno de los 32 que intentaron apagar, hoy nos levantamos miles. Su sangre se convierte en la savia que alimenta nuestra resistencia”.
“A nuestros 32 héroes les decimos, descansen en paz en el altar de la Patria. Su sacrificio es hoy nuestra bandera de combate. No permitiremos que el odio imperialista pisotee la soberanía de Venezuela ni la dignidad de Cuba”.
El pueblo manzanillero también fue participé de las honras fúnebres al custodiar el paso por el territorio costero de los restos del Primer teniente Yasmani Domínguez Calderón rumbo a su tierra natal y lugar de reposo eterno, Pilón.
