Honor y compromiso aquel 13 de marzo de 1957

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 13 marzo, 2026 |
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Un nutrido grupo de revolucionarios integrado por trabajadores y estudiantes, se dispusieron ajusticiar al tirano Fulgencio Batista Zaldivar, en el propio Palacio Presidencial y desencadenar acciones que provocasen el desplome del sangriento régimen implantado en Cuba.

José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, (FEU) le imprimió el impulso de su ejemplo personal y contribuyó al intenso batallar del movimiento estudiantil.

“…Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad. Señaló José Antonio Echeverría.

Por su parte Faure Chomón con relación a la acción manifestó:

“Puedo afirmar que en aquellos momentos sentimos que aquel era el día más feliz de nuestras vidas. Creo que todos lo sentimos así, pues la moral de todos los compañeros fue muy alta y realmente había gran júbilo entre los hombres de nuestro comando”.

En 1955 Menelao Mora organizó un plan para atacar el Palacio Presidencial y algunas estaciones policiales para eliminar el dictador y acabar con su criminal administración.

A inicios de enero de 1957 se concertó la primera reunión entre el Directorio Revolucionario y el grupo de Menelao Mora, donde se abordaron los propósitos de la acción y como llevarla a vías de hecho.

Simultáneamente ocuparían Radio Reloj, y desde allí José Antonio anunciaría al pueblo el ajusticiamiento del déspota. Una vez acordados los planes generales, los líderes estudiantiles reunidos ordenaron los factores humanos que permitirían realizar la acción.

Los 50 jóvenes que entraron al antiguo Palacio Presidencial llegaron hasta allí en dos automóviles y una furgoneta de la empresa Fast Delivery, donde iba el mayor número de los combatientes que asumieron diversas misiones.

El objetivo era doble y concordado: mientras un comando atacaba la guarida del tirano en el Palacio Presidencial, otro tomaba la emisora para anunciar la caída del dictador y convocar al pueblo a la huelga general y la lucha armada.

Eran más de las tres de la tarde de aquel 13 de marzo de 1957, hace 69 años. Desde los estudios de Radio Reloj, la voz de José Antonio Echeverría se dejaba escuchar: “Pueblo de Cuba… acaba de ser ajusticiado revolucionariamente el dictador Fulgencio Batista”. En su propia madriguera del Palacio Presidencial, el pueblo de Cuba ha ido a ajustarle cuentas. Y somos nosotros, el Directorio Revolucionario, los que en nombre de la Revolución Cubana hemos dado el tiro de gracia a este régimen de oprobio. Cubanos que me escuchan: Acaba de ser eliminado…

Poco después del inicio de la lectura de la proclama de Echeverría un empleado de la radioemisora quita del aire la transmisión radial, por lo que parte de la proclama no fue escuchada.

Diversos factores influyeron en el fracaso. El enemigo tenía a su favor el dominio de las características del terreno y una amplia superioridad en armas y pertrechos, en tanto, los revolucionarios no conocían el escenario de lucha.

La dictadura respondió con represión. Al salir de la emisora, mientras se dirigía a la Universidad de La Habana, el automóvil en que viajaba José Antonio fue interceptado a un costado del recinto universitario. Se inició el combate y una ráfaga de ametralladora cercenó su vida.

Esa misma tarde, cayeron también: José Machado, Juan Pedro Carbó Serviá, Fructuoso Rodríguez, Joe Westbrook.

Faure Chomón Mediavilla expresó…”El ataque a Palacio fue el heroísmo de dos generaciones abrazadas en una misma acción: La nuestra y la del 30, igual que los hombres del 68 y el 95, se unieron en el combate por la independencia de Cuba. Con el levantamiento del 13 de marzo cumplíamos, según entendimos nosotros, con el compromiso de José Antonio con Fidel”.

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