
La siembra de mangles en la franja costera de Granma, deviene estrategia comunitaria, dirigida a restaurar el ecosistema, donde el agua es el principal factor que controla el entorno, la vida vegetal y animal de la zona.
Empeñados en la conservación de este escudo natural, frente a los embates del cambio climático, destaca el Humedal Delta del Cauto, el más extenso, complejo y mejor conservado sistema deltaico de Cuba y del Caribe.
El referido sitio, enclavado en la cuenca del río Cauto y declarado Sitio Ramsar, desde el año 2002 , por su valor natural, cuenta con una extensión de 61 kilómetros de cauce principal, y amplia diversidad de plantas maderables, frutales y arbustivas.
En sus bosques preservan especies endémicas y amenazadas, como el Sijú platanero, el Cotunto; el Carpintero, y entre sus variedades, el Carpintero Churroso, el Verde y el Jabao; además de el Catey, el gavilán, el cernícalo, una de las poblaciones de cocodrilo más importante del Caribe y las mayores congregaciones de flamencos.
De igual manera se monitorean poblaciones de jutías, reptiles (iguanas y anolis biramas, este último endémico local), incluidas poblaciones de manatíes.
La incorporación de la Educación ambiental en este proceso, es fundamental para detener la destrucción de los humedales, entornos productivos que aportan contenido a una gran diversidad biológica, fuentes de agua y productividad primaria para muchas especies vegetales y animales.
Estos reservorios de biodiversidad aportan significativos servicios como el control de crecidas, recarga de aguas subterráneas, mitigan el cambio climático y ayuda a la regulación hidrológica y biogeoquímica del territorio, incluidas las políticas y planes de desarrollo locales.
Las acciones más importantes llevadas a cabo por los especialistas de este humedal, centran su interés educativo- ambiental en escuelas y comunidades, mediante un programa extendido a los tres consejos importantes que circundan el refugio; ocho comunidades, seis escuelas, y alrededor de 200 niños, como el núcleo más importante.
Con los retos que enfrentamos hoy, debido al cambio climático, la resiliencia de nuestras comunidades costeras dependerá, en gran medida, de la conexión local con la naturaleza para fortalecer y garantizar un futuro sostenible.
