El imperio y la lección permanente de Fidel

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 9 enero, 2026 |
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Foto ONU/Yutaka Nagata

Ante las dramáticas circunstancias del presente, marcadas por el brutal ataque contra la patria venezolana y las amenazas a la soberanía de nuestras naciones de América, hay que andar más que nunca de la mano con Fidel y reflexionar sobre sus enseñanzas y alerta permanente acerca de la naturaleza agresiva y la bestialidad de la potencia imperialista.

Desde muy temprano, en los inicios de la gesta revolucionaria que condujo a la victoria de enero de 1959 –cuando aún era el jefe guerrillero que enfrentaba al ejército de la tiranía batistiana– dejó sentado que el objetivo cimero de su actuar sería el enfrentamiento sin tregua a la doctrina imperialista, sustentada en el atropello y el crimen.

Así lo revela en memorable carta enviada a Celia Sánchez desde la Sierra Maestra, el 5 de junio de 1958, cuando expresa: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario (un campesino residente en la región donde se movía la tropa rebelde) me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero”.

Pero es en el exhaustivo diálogo de “cien horas” con Ignacio Ramonet que el Comandante en Jefe desnuda en metáforas de singular ingenio la entraña asesina del imperialismo y la única postura posible para no caer víctimas de su poderío y avasallamiento.

“A las fieras hay que enfrentarlas” — expresa a Ramonet. “Primero el imperio tiene que saber que va a haber lucha y que el precio será alto. (…) Los domadores de leones a veces dan la espalda al león, usan el látigo, el fuete que hace ruido y de vez en cuando saludan, reciben los aplausos y se mueven otra vez para allá, porque si no, reacciona el león, por instinto de persecución.

“Hasta un perrito faldero, de los más mansos, empieza a ladrarle a usted, y si uno huye, sale corriendo detrás y hasta le puede morder la pantorrilla. Pero si uno se vuelve el perrito se va para atrás.

“A mí me ha ocurrido en el mar con las barracudas, con los tiburones; cuando uno les hace frente, entonces funciona el instinto de conservación que les hace retroceder, enfatiza Fidel.

“No hay nada peor que darle la espalda al enemigo, porque desarrolla ese instinto de persecución, eso es de las fieras, y un imperio es mucho más que una fiera, hasta la psicología de los que dirigen un imperio y manejan sus armas es la de las fieras”, asegura.

Y a partir de estos ejemplos, advierte a su entrevistador: “Durante la Crisis de Octubre Cuba se enfrentó con honor, sin concesión alguna, al riesgo de ser atacada con armas nucleares en 1962. Derrotó la ‘guerra sucia’ extendida a todo el país, a un costo de vidas superior al que pagó por la guerra de liberación.
“Cuba soportó inconmovible miles de actos de sabotaje y ataques terroristas organizados por el gobierno de Estados Unidos y frustró cientos de planes de asesinato contra los líderes de la Revolución”.

Las enseñanzas de quien ha sido paladín exitoso en batalla contra el imperio, sintetizadas en la sencillez de estos testimonios, revisten particular importancia frente a la desembozada agresividad del gobierno de los Estados Unidos que ahora enfrentamos.

Cuando la bestia imperialista amenaza hay que estar con los ojos bien abiertos y el dedo siempre en el gatillo. Fidel nos lo dejó bien claro.

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