Nació un día como hoy 14 de diciembre del año 1911, hace hoy 114 años Jesús Menéndez Larrondo, en la finca La Palma, sitio cercano a Encrucijada, hoy provincia de Villa Clara.
Desde pequeño, comenzó a trabajar en el campo. Los cañaverales del central Nazábal supieron de su empeño por ser buen cortador en una época en la que sobraba la mano de obra.
De manera interrumpida asistía a la escuela. Alternaba los estudios con la finca familiar para cosechar y vender los productos y así ayudar en el sustento familiar.
En el llamado “Tiempo Muerto” la miseria se apoderaba de las colonias cañeras y cientos de obreros se veían sin sustento, pero Jesús no se detenía y recorría lugares en busca de trabajo en las escogidas de tabaco en la zona de Quintas, Encrucijada, Guayos, y Cabaiguán.
De su familia, heredó la fibra patriótica que lo caracterizó por siempre. Su condición de negro y la falta de libertades económicas lo hicieron sudar la camisa desde pequeño.
Sus ideas progresistas lo convierten en un paradigma de los obreros, tanto de los blancos como de los negros, y alzó su voz ante las atrocidades de los atropelladores.
En 1938 comenzó a desempeñar el cargo de Secretario General de la Federación Provincial de Trabajadores de las Villas.
También se desempeñó como Secretario General de la Federación Nacional Obrera Azucarera.
En 1940 fue Delegado Suplente a la Asamblea Constituyente, y en dos ocasiones fue Representante de la Cámara de la República, hasta su muerte.
En 1941 el Partido Socialista Popular sustituyó a Jesús Menéndez como secretario general de la Federación de Trabajadores de Las Villas, ya que pasaría a dirigir la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FNTA) de Cuba.
Este humilde campesino negro y pobre convertido en obrero azucarero y tabacalero, líder indiscutible y héroe eterno de la patria peleó por la libertad y el bienestar de los que vivían y eran a su vez, víctimas de la pobreza y de la injusticia.
Nicolás Guillen, en sus versos a Jesús Menéndez escritos en aquellos difíciles años, supuso la victoria de sus ideas más allá de la muerte.
Entonces llegará, General de las Cañas/
Con su sable hecho de un gran relámpago bruñido,/
entonces llegará, jinete en un caballo de agua y humo,/
Lenta sonrisa en el saludo lento,/
entonces llegará para decir,/
Jesus, para decir./
Mirad, he aquí el azúcar ya sin lágrimas/
Para decir…/
He vuelto, no temáis/…
