
La incertidumbre, en Jiguaní, crece por días, sobre el destino del puente principal, considerado el “primogénito” de siete construidos en distintos puntos de accesos.
Aunque su arquitectura data de antes de 1950, mantenía una excelente estructura. Pero hoy existe expectación entre los jiguaniseros: no por su tiempo de montaje, sino por un deterioro que se ha vuelto progresivo y anuncia un posible derrumbe.
El puente requiere, con urgencia, una asistencia técnica especializada, dirigida a los elementos constructivos para proteger la obra, estabilizarla y frenar cualquier avance hacia una falla mayor.
Todo su diagnóstico, precario, comenzó a generarse cuando el 9 de junio de 2023, en horas de la noche y madrugada se produjo una colosal crecida, descrita por pobladores como una “increíble avalancha de agua”.
El río perdió sus límites habituales del caudal y arrasó con árboles, animales y objetos de todo tipo, varios vinculados a inmuebles. Incluso, dejó casas bajo agua, mientras techos y paredes, camas, mobiliario y utensilios navegaron a la deriva sobre la veloz corriente, vuelta una enorme masa de cosas, que, junto a la descomunal fuerza del caudal transformado, golpearon directamente contra la vieja estructura del puente más antiguo e importante de la vida cotidiana. De hecho, no solo se afectó esa obra (todos los puentes sufrieron daños parciales, y en su mayor parte perdieron su petriles) que, además, fue debilitada en sus elementos de protección de las zonas de apoyo y secciones vinculadas a la estabilidad.
Sin embargo, cientos de personas continuaron circulando, incluso en bicicletas, violando las medidas de cierre. Pero, como si fuera poco la descomunal crecida, el territorio fue agredido directamente por el ciclón Melissa, el 29 de octubre de 2026, que hizo peores estragos. Entre estos, arrancó de raíces enormes árboles, algunos centenarios, que interrumpieron el paso en casi todos los puentes, debilitando, aún más sus estructuras.
No obstante, la costumbre de la población y la necesidad de mantener accesos importantes, hoy se mantiene la movilidad por esa vía principal, que es el más precario.
Es necesario aclarar que, desde 2001, con motivo de la celebración del aniversario 300 de la fundación de la Villa San Pablo de Jiguaní, este puente se convirtió en prolongación del paseo, reforzando su valor como espacio de tránsito y convivencia.
Precisamente por esa doble función, el estado de la obra deja de ser un tema meramente técnico y se vuelve un asunto de seguridad pública. En consecuencia, la preocupación aumenta ante la presencia de señales de socavación, pérdida de material y exposición de apoyos, y se teme un derrumbe, incluso con evolución rápida si no se interviene con celeridad.
Ante este panorama, se realizó una consulta con miembros de la Unión Nacional de Ingenieros y Arquitectos de Cuba (Unaicc), a través del ingeniero Ladisner Armas Perdomo, quien fue su representante en el municipio y compartió con otros especialistas un dictamen preliminar mediante las fotos que reflejan, entre otros detalles importantes, las causas para un diagnóstico crítico: un peligro real de fallo estructural.
Según el criterio técnico, hay socavación severa en estribos y pilas, con pérdida de material bajo la cimentación; de igual modo, se observan vaciados y huecos con más de un 50 por ciento de fallas que, de continuar dicha socavación, provocaría un colapso sin aviso, al someterse a esfuerzos extraordinarios por crecidas anteriores. Igualmente, se señalan como causas complementarias la acumulación de troncos y basura que obstruyen el flujo de agua, desviándola en una corriente más fuerte, capaz de impactar los estribos y acelerar la erosión.
A esto se suma la corrosión y la humedad permanente, que multiplican el daño con el paso del tiempo. Del mismo modo, hay suciedad y humedad en vigas metálicas, lo que agrava la armazón y acelera la pérdida de capacidad portante.
De forma lógica, este meritorio dictamen no recoge todavía todo el universo técnico-operativo necesario. Se requiere hacer un estudio más completo, que señale cada aspecto especializado, como evaluaciones de cargas, inspección minuciosa de apoyos y juntas, verificación de socavación con parámetros medibles, análisis de materiales afectados por corrosión y humedad, y un plan de intervención por fases.
En la valoración, se identifica un nivel de riesgo alto y posible colapso parcial o total. Por tanto, dentro de las recomendaciones, a priori, se menciona el uso de colchones de gaviones o enrocado, principalmente, en los taludes dañados (considerado lo más efectivo), el relleno estructural bajo la cimentación, la inyección de mortero fluido para recuperar apoyo y la reconstrucción del estribo dañado; todo ello, hasta lograr la rehabilitación estructural.
En caso extremo, se contempla el reemplazo parcial o total del puente, dependiendo del alcance final que indiquen los estudios definitivos y el comportamiento ante las condiciones hidráulicas del río.
Dentro de este proceso debe quedar una conclusión clara: no se encuentra en estado aceptable por su estructura debilitada con riesgo progresivo, y no es un problema estético, sino estructural y de seguridad.
Alaín Ramírez Villa, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, expresó: “Solicitamos la inversión y los expedientes ya están en la instancia provincial. No se trata únicamente de reparar ese puente, sino todos los demás, pues perdieron sus barandas y elementos de protección, incrementando la vulnerabilidad”.
Asimismo, aseguró, que una vez aprobada la inversión, el trabajo se acometerá de inmediato, y ya tienen identificadas las entidades para ejecutar la obra.
Ante una observación sobre la envergadura de la intervención, y si hubo consulta con la Unaicc u otros especialistas de ingeniería, respondió afirmativamente: “Sí, se presentará un segundo proyecto”.
Sobre el tema del flujo de personas, comentó la paradoja, que mientras algunos advierten el peligro inminente, otros siguen circulando por el puente. En ese sentido, manifestó que existe indisciplina constante, “aun con todas las alertas, con publicaciones y verse un orificio”, continúa el tráfico peatonal.
Por último, al referirse a la reanimación del área aclaró que en el presupuesto se considera el paseo completo, incluyendo el puente y todos los dañados, y el parque central.
Aun cuando esté por definir la fecha de inicio de las labores, “el propósito es recuperar tanto la seguridad de la infraestructura como la funcionalidad del espacio de encuentro comunitario”, concluyó Ramírez Villa.
