Los caminos de un gigante

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Por Agencia Cubana de Noticias (ACN) | 14 marzo, 2026 |
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FOTO/ ACN

A sus 80 años, Pablo Blás García León aún sale a caminar cada mañana, como si las secuelas de la vejez no lo alcanzaran, y mantiene vivos los recuerdos de sus jugadas como basquetbolista.

Historia viva de la travesía en el barco Cerro Pelado, de los Juegos Olímpicos, Centroamericanos y del Caribe y Panamericanos, lleva en la sangre el deporte: su padre, Pablo García, fue miembro del Libro de la Fama del béisbol mexicano.

En la comodidad de su casa, donde conserva cada detalle de su carrera deportiva —e incluso en su teléfono móvil— La Zurda de Oro, como lo apodan, afirma que surgió gracias al deporte del pueblo.

Recuerda que practicó béisbol y boxeo, hasta llegar al baloncesto, disciplina que cambiaría su vida por completo.

Valora como uno de los momentos más emotivos de su vida el viaje en el Cerro Pelado hacia Puerto Rico, al que califica de difícil por las condiciones de entrenamiento en la embarcación y la presión de aeronaves norteamericanas que volaban a baja altura.

Sobre sus condiciones como atleta, asegura que poseía gran saltabilidad y que, gracias a César Valdés, perfeccionó la técnica del tiro de suspensión. Precisa que en vacaciones llegaba a lanzar entre 500 y mil tiros diarios.

—¿Cuánto extraña el deporte ahora ya retirado?

“Esa es la vida de uno. Lamentablemente ya no tengo condiciones para jugarlo, pero mientras pude lo hice. Fui director del Club de Baloncesto de Santa Clara y participé en varios campeonatos nacionales, donde muchos no entendían por qué no me incluían en la selección cubana”.

—¿Cuál fue la situación que lo alejó del Equipo Cuba?

“Presenté un problema delicado con un miembro de mi familia que requería cuidados. Me dijeron que si dejaba de jugar no haría el equipo nacional. Elegí resolver mi situación en casa por encima de todo y, si me volviera a ocurrir, lo haría exactamente igual”.

—¿Quién es para usted el mejor jugador de baloncesto en la historia del conjunto de Villa Clara?

“Son muchos: Leonardo Pérez, Lázaro Borrell y Yudith Abreu. Fue una época grande, donde se jugaba por amor al deporte”.

Rememora que en su tiempo se competía con intensidad: “Yo jugué varios torneos con un menisco partido y con un desgarro de miofibrillas. ¿Qué jugador hace eso ahora?”

En cuanto a la atención que recibe hoy, en medio de las circunstancias de escasez que enfrenta Cuba, afirma sentirse satisfecho con el apoyo de la comisión de atención a atletas, dirigida por Maritza Prado, tanto en lo material como en lo médico y lo motivacional.

—Estuvo en Ecuador, donde dirigió un conjunto. ¿Qué cualidades transmitía como entrenador?

“Valores como el amor al juego y los fundamentos técnicos desde temprana edad. Así logramos que la fundación y la Escuela El Liceo Naval participaran y ganaran varias lides de baloncesto en el país. Por primera vez hicimos el Evento Interbarrial de Baloncesto del Ecuador con la participación de 57 equipos. Eso quedó para la historia en ese hermano pueblo”.

—¿Cómo desea que lo recuerden?

“Como soy, por lo que fui en el baloncesto. Porque tuve buenos resultados con el team Cuba en varias citas y, sobre todo, porque cuando voy por la calle dicen: Ese es Pablo García, gloria del deporte cubano”.

La vida de Pablo Blás García León es testimonio de entrega, sacrificio y pasión por el baloncesto. Su legado trasciende las canchas y se convierte en símbolo de perseverancia y amor al deporte, ejemplo vivo para las nuevas generaciones que buscan en la historia inspiración para seguir adelante.

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