Este 29 de agosto se celebran los 131 años del natalicio en Jovellanos, de uno de los más grandes poetas, periodista y revolucionario, Manuel Navarro Luna.
Muy niño fue llevado a Manzanillo, tras la muerte de su padre, que a pesar de ser español simpatizaba con la causa cubana. Su madre le enseño las primeras letras y sus estudios los realiza en la escuela del barrio.
Luego, matriculó en una escuela pública, que abandonó para contribuir con los gastos del hogar y dedicarse a trabajos como limpiabotas, mozo de limpieza, sereno, procurador público, barbero y buzo en el rescate de buques españoles del siglo XIX que yacían en el fondo de la bahía.
En Manzanillo estudió música y fue uno de los fundadores de la Banda Infantil de Música.
Inició su labor poética reconocida cuando publicó en 1915 sus primeros versos en las revistas manzanilleras Penachos y Orto.
Ingresó después en el grupo literario de la ciudad y el primero de mayo de 1915 en un acto organizado en Manzanillo leyó un soneto titulado “Socialismo” en el que se refleja su disposición revolucionaria.
En 1919 publicó su primer libro “Ritmos Dolientes” y con el dinero recibido le compró una casa a su madre.
Con el decursar de los años publicó otros libros, entre ellos Corazón Abierto, Refugio, Surco, Siluetas Aldeanas, Cartas de la Ciénaga, Pulso y Onda y La Tierra Herida.
Fue director de los medios de prensa La Defensa y La Montaña. Además fundó la Asociación de Prensa y la Biblioteca Pública José Martí.
Más allá de su labor como creador desde 1929 Navarro Luna se hizo procurador y desde esa fecha empezó a enfrentarse a los latifundistas y patronos de la época.
En 1930 ingresó en el Partido Comunista de Cuba y en los años siguientes sufrió persecución y encarcelamiento por su ideología y labor revolucionaria. En la década del treinta integró parte del Comité de Auxilio del Pueblo Español.
En 1940 tras la elección de Paquito Rosales como el primer alcalde de filiación comunista en Cuba a Navarro Luna se le encomendó una función en el Departamento de Cultura de Manzanillo, tarea que desarrollo con éxito.
Durante la dictadura de Fulgencio Batista, se vio obligado a trabajar en la clandestinidad, sobre todo después del año 1956, cuando se recrudeció el crimen y los atropellos. Colaboró activamente con los grupos revolucionarios.
Después del triunfo revolucionario del Primero de enero, comenzó a realizar distintas actividades dentro del proceso de cambios y de construcción de una sociedad más justa.
Tuvo una intensa participación en la prensa radial y escrita. Integró las Milicias Nacionales Revolucionarias, se presentó en diferentes actos y lugares para expresar sus versos de carácter patriótico.
Colaboró en numerosas publicaciones nacionales, entre las que se destacan Letras, Revista de Avance, Social, Renacimiento, Hoy, Bohemia, Verde Olivo, La Gaceta de Cuba y Unión.
En el periodo de la dictadura de Fulgencio Batista, fue igualmente perseguido y tuvo que trabajar en la clandestinidad, sobre todo después de 1956. Al producirse el triunfo popular en 1959 comenzó a realizar distintas actividades.
A pesar de su deteriorada salud continuó ofreciendo charlas, recitales, conferencias y fue autor de versos patrióticos en lo que tuvo como inspiración a Antonio Maceo y Mariana Grajales.
Se mantuvo colaborando en distintas publicaciones hasta que se produjo su muerte en 1966.
Como expresara Nicolás Guillén, nuestro Poeta Nacional, no solo Navarra Luna, fue un gran poeta, fue un gran hombre.