
Mataron a 32 cuerpos, pero despertaron a millones de voluntades. Intentaron sembrar el miedo, y solo lograron sembrar una rabia sagrada y un amor más profundo por esta Revolución, afirmó este viernes Ivis Magalis Suárez Rivero, miembro del Buro municipal del Partido que atiende la actividad político -ideológica en Campechuela.
Al hacer uso de la palabra en el acto de homenaje póstumo a esos 32 combatientes, efectuado en el parque 24 de Febrero, la dirigente resaltó el orgullo de este pueblo, herido pero indomable, para tributar honor y gloria a los más leales y valientes hijos de Cuba.
Estos no eran hombres cualesquiera, eran la vanguardia disciplinada y férrea de la Revolución, guardianes de nuestra seguridad y la de los pueblos que juramos defender. Su sangre se une al torrente que corre desde aquel 10 de octubre de 1868 hasta nuestros días: la sangre de los que no se rinden, sentenció Suarez Rivero.
Por eso, hoy estamos aquí. Para decirles a sus familias, a sus compañeros de armas, a este pueblo: ¡No están muertos! Viven, en la decisión inquebrantable de que nunca más volverá a ondear en Cuba una bandera que no sea la de la estrella solitaria, añadió la dirigente política.
Por su parte, en nombre de los jóvenes campechuelenses, la trabajadora de Salud Pública Antonia Rodríguez Aguilar sentenció que su sacrificio no será olvidado, su memoria inspirará nuestro compromiso con la justicia, la solidaridad y la unidad.
El acto de homenaje póstumo en Campechuela a los 32 combatientes caídos en la Patria de Bolívar y Chávez fue presidido por dirigentes del Partido, la UJC, el Gobierno, el MININT, entidades, organismos y organizaciones de masas de esta costera localidad en el oriente de Cuba.
Horas antes, pioneros, estudiantes, jóvenes, trabajadores y pueblo en general, desde la comunidad de Israel Licea hasta La Norma, se congregaron en la arteria principal para desearle Honor y Gloria al Primer Teniente Yasmani Domínguez, durante el traslado de sus restos fúnebres hacia su natal Pilòn.
