Oralmis, alma de Ojo de Agua

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Por Ismara Pérez Orosco | 28 febrero, 2026 |
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FOTO/ Ismara Pérez Orosco

Entre la batalla diaria y la empatía por los más necesitados, se debate en extensas jornadas de trabajo Oralmis Orasma Ramos, presidenta del consejo popular Ojo de Agua, en Pilón.

De su ir y venir constante por aquellos lares y, también, de su época estudiantil atesora grandes momentos, como el que vivió cuando vio a Fidel en su primera visita a La Habana.

“Ese día íbamos a trabajar y nos detuvieron, porque iba entrando Fidel Castro; estuve a menos de un metro de él, sentí una gran emoción”, recuerda.

“Una compañera de carrera pidió darle un abrazo, era una madre de tres hijos y sentía agradecimiento por haber recibido esta segunda oportunidad para estudiar; a los pocos días, el Comandante en Jefe le hizo llegar la fotografía de su abrazo; fue algo inolvidable”, relata.

Rememora Orasma Ramos que, entonces, estudiaba en la Escuela de trabajadores sociales, de Santiago de Cuba, y que, junto a varios compañeros, había ido a reforzar la lucha antivectorial en la capital del país, debido a los altos índices de dengue y de infestación por el mosquito Aedes aegypti.

Asimismo, evoca con orgullo el privilegio de integrar aquel primer grupo de estudiantes, que comenzó a formarse en la institución santiaguera, para dar vida a un programa creado por Fidel, “a quien le estoy eternamente agradecida”, expone.

Oralmis se graduó con honores, pero tal vez ni imaginaba el tamaño compromiso que asumía. Y para colmo, comenzaba su vida laboral en El Plátano, lo que alternaba con el estudio de la carrera de Psicología, en el Centro Universitario Municipal Olga Guevara Pérez.

“Fue difícil llegarle a las personas. Trabajábamos con exconvictos, mujeres de conducta desviada, familias vulnerables, niños desamparados, entre otros casos, que nos cerraban la puerta, cuando llegábamos a las viviendas, pero al otro día regresábamos. Además, nuestra labor es preventiva y sistemática”, afirma.

“Fueron tiempos de mucho sacrificio; me levantaba de madrugada todos los días, para caminar unos cuantos kilómetros, a veces sin ingerir alimentos”, revela.

Con la segunda promoción de la institución santiaguera, se trasladó a trabajar en Ojo de agua, como coordinadora de la brigada de trabajadores sociales, quehacer que le facilitó el curso de dirección que había recibido anteriormente.

“Íbamos a todas las comunidades y viviendas de la demarcación, en cualquier circunstancia, sin obviar nuestro objetivo: que ninguna familia quedara desamparada. Hacíamos diagnósticos, intervenciones; también éramos miembros de la comisión de prevención municipal”, alega Oralmis, quien compartió la doble militancia, cuando a los 23 años se unió a las filas del Partido.

Igualmente cumplió con la misión de fiscalizar la entrega de combustibles en los servicentros de Cupet,  encomendada por Fidel a los trabajadores sociales: “Me tocó trabajar en el municipio de Taguasco, en Sancti Spíritus. Fueron nueve meses de mucho bregar y de actitudes fuertes”, acota.

De aquella experiencia, aún conserva un regalo del Líder Histórico de la Revolución cubana, “un reloj, que para mí es una reliquia”, afirma.

Luego se desempeñó en la tarea Impagos, “localizábamos a las personas que incumplían con el desembolso de los equipos electrodomésticos”, evoca.

Como ella misma relata, fueron 25 años de intenso trabajo, hasta que en 2022 es elegida delegada de su circunscripción y presidenta del Consejo Popular, “acepté, a pesar de las actuales condiciones”, asegura.

“Este consejo pertenece al Plan Turquino, con varias bases productivas, poco más de dos mil habitantes y  una población envejecida, un reto que asumí con respeto y responsabilidad. He logrado afinidad con mis compañeros y el trabajo sale lo mejor posible”.

De todas formas, Orasma Ramos no oculta su pasión por el trabajo social y, cuando culmine el mandato, anhela regresar a esas funciones y reincorporarse a la brigada de su Consejo Popular.

Considera que, en medio de estos tiempos tan complejos, deben prevalecer en cada cubano la voluntad de ayudar y el humanismo; por eso “me siento orgullosa de lo que he sido, lo que soy, porque pienso seguir aportándole a esta Revolución”.

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