El 11 de marzo de 1957, falleció en La Habana Gustavo Robreño Puente, un dramaturgo registrado en la historia del teatro cubano.
Formó parte de una familia que mucho contribuyó al desarrollo de esta manifestación artística en el país, durante la primera mitad del siglo veinte.
Su nacimiento ocurrió en Pínar del Río el 18 de diciembre de 1873. Con veinte años de edad, debido a sus labores independentistas, abandonó el país para radicarse en España, tiempo clave en su formación al relacionarse con los integrantes de la futura Generación del 98 y compartir con ellos los procesos de avidez literaria y la curiosidad intelectual.
De regreso a Cuba se radicó en La Habana, donde tras un corto tiempo en el Teatro Lara, pasó a ser uno de los fundadores del Alhambra, el lugar donde protagonizó casi toda su carrera, y para el cual escribió, junto a su hermano Francisco, mas de 200 obras de teatro vernáculo.
Entre los títulos que mayor popularidad alcanzaron se encuentran La madre de los tomates, Toros y gallos, El jipijapa, El ciclón y Napoleón y la emperatriz del Pilar.
La narrativa de corte satírico de Gustavo Robreño cuenta con joyas del género como: “Historia de Cuba, narración humorística”, y “Saltapericos”. También escribió obras de corte histórico como “La Acera del Louvre”…
Como periodista usó casi siempre el seudónimo cazabobos, sus colaboraciones aparecieron en medios tan importantes como: el Diario de la Marina, La Prensa, La Discusión, La Lucha, etc. y en los semanarios Gráfico, La Política Cómica y La Semana, de los cuales fue fundador.
