Tarjeta roja en el Hermanos Blanco

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Por Leonardo Leyva Paneque | 11 abril, 2026 |
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Chánguele, él más consagrado en el mantenimiento del terreno / FOTO Omar Moreno Suárez

Cualquier esfuerzo de los cubanos por tener una vida más llevadera y placentera resulta insuficiente, mucho más en estos tiempos difíciles de tantas carencias y limitaciones.

Por eso duele e indigna cómo el actuar desmedido de niños y adolescentes echa por tierra el sacrificio de algunas personas por conservar, con muy pocos recursos, un terreno que es historia viva del softbol y del deporte en Bayamo, como el estadio Hermanos Blanco.

En medio del aguacero del lunes anterior, los jóvenes futbolistas asaltaron el estadio, convirtiéndolo en un pantano y dejando en muy malas condiciones la media luna.

Por supuesto, que no tuvieron en cuenta la titánica tarea que, entre otros, encabezan José Cabrera Muñoz (Chánguele) y Roberto Reyes González (La Merenguera), principales referentes en las labores de acondicionamiento.

“Aquí comencé a trabajar en 1993, desde que el cuadro estaba a la inversa”, rememora La Merenguera, y le resulta imposible no mostrar rabia, al recordar el semejante panorama de esta semana.

“Ellos no tienen idea de cuánto cuesta tener a punto esa instalación, donde a las 8:30 a.m. de cada domingo se da la voz de A jugar en una copa de tanta seriedad, como la Liga dominical de softbol bayamés”, reflexiona.

“Todos los equipos siempre aportan (son 10), cuando hay que invertir en gasolina o en otras necesidades que demandan presupuesto, pero el más consagrado con el terreno es el viejo Chánguele”, afirma sin titubeos, aunque no olvida el trabajo de Manuel Leyva, hoy, administrador del gimnasio Hércules.

“El Inder de vez en cuando apoya con algo, pero  compramos casi todo, desde una escoba o una colcha hasta el combustible y otros aseguramientos imprescindibles”, agrega.

Hiere no ver una obra bien cuidada o cómo otros acaban con ella, después de tanto desvelo y sacrificio. Por eso, Roberto y cientos de practicantes del softbol en la capital de Granma tienen razones más que suficientes para sentirse lastimados.

Aun así, el incansable promotor continuará trabajando, junto a Chánguele y a otros que también ponen el alma en cada pedacito del Hermanos Blanco. Pero, igualmente, llama la atención sobre lo acontecido y, antes de mostrar la tarjeta roja, exhorta a preservar una instalación que es y seguirá siendo orgullo de los bayameses.

FOTO Cortesía del entrevistado

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