Tomas Romay un pensador científico

Share Button
Por Gislania Tamayo Cedeño | 30 marzo, 2026 |
0

Este 30 de marzo se cumplen 177 años de la muerte de Tomas Romay introductor de la vacuna contra la viruela en nuestro país a quien se le considera el primer higienista nacional.

Fue el primer hijo del matrimonio constituido por Lorenzo Romay y de la Oliva y María de los Ángeles Chacón.

Recibió las primeras letras de parte de su tío paterno Fray Pedro de Santa María Romay, del Convento de los Reverendos Predicadores, quien había visto en él tempranas manifestaciones de inteligencia y por ello lo llevó a su lado con el fin de impartirle la enseñanza primaria.

Fue médico, humanista, higienista, botánico, químico, educador y sabio. Desarrolló aportes considerables al progreso de la Medicina, Química, Botánica, Agricultura, Higiene, Educación y a la Cultura en general.

En marzo de 1783 obtuvo el título de Bachiller en Artes. Comenzó los estudios de Jurisprudencia en el Seminario de San Carlos, los cuales abandona ya que su deseo era ser médico, título que obtiene en 1789.

.El 12 de septiembre de 1791, Romay se convirtió en el trigésimo tercer graduado de Medicina en Cuba, después de dos años de postgrado bajo la tutela del doctor Manuel Sacramento para presentarse a examen ante el Real Tribunal del Protomedicato.

Mientras cumplía los dos años de práctica médica (1789-1791) con el doctor Sacramento, fue cofundador junto con el gobernador Luis de Las Casas Aragorri del Papel Periódico de la Habana, primera publicación periódica cubana de la que fue su primer redactor y director hasta 1848.

Además colaboró en El Diario de La Habana, y el Diario del Gobierno de La Habana, con trabajos científicos y algunos versos utilizando el seudónimo de Matías Moro.

Fue también cofundador junto con Las Casas de la Real Sociedad Patriótica de La Habana, conocida actualmente como Sociedad Económica de Amigos del País. ingresó en calidad de socio numerario y fue miembro prominente y activo. Llegó a ser miembro de Honor en 1834 y director en 1842 de la misma.

Ejerció como Decano de la Facultad de Medicina en 1832 y desempeñó la tarea humanitaria de su profesión en la Real Casa de Beneficencia, organización de la cual también fue uno de los fundadores.
Además se desempeñó como catedrático de Filosofía y Patología en la Universidad de San Jerónimo de La Habana.

Su labor más admirable y la que le inmortalizó fue haber introducido y propagado la vacuna contra la viruela en Cuba a partir de febrero de 1804, a raíz de una epidemia que había iniciado en diciembre de 1803 y que causó muchas muertes.

Por encomienda de la Sociedad Patriótica, Romay comienza desde 1803, su campaña por extender el procedimiento y viaja al interior de la Isla en busca de encontrar e investigar el virus y luchar contra los partidarios de la “inyección”, quienes obtenían ganancias y afirmaban que resultaría ineficaz la vacunación.

En una demostración pública arriesgo la vida de dos de sus hijos, a quienes utilizó como sujetos de prueba para vencer los temores, dudas y vacilaciones respecto a la efectividad de la vacuna. En enero de 1804, se practicaron las primeras vacunaciones, en Santiago de Cuba.

Sus aportes y efectividad de la vacuna se crea la Junta Central de Vacuna el 13 de julio de 1804, para sistematizar esta práctica y designan a Romay, presidente y Secretario Facultativo.

A fines del siglo XIX, la viruela pasa a ser una enfermedad poco común en Cuba, pues Romay se manifestó a favor de la vacunación múltiple de cada individuo y de que se decretara era obligatorio para toda la población.

Falleció a los 84 años, víctima de cáncer, en la madrugada del 30 de marzo de 1849 en su hogar en La Habana, y se le considera un precursor de los avances logrados por la comunidad científica cubana.

Entre sus títulos y distinciones están: Miembro Corresponsal de la Real Academia de Medicina de Madrid, Médico de la Real Cámara, Catedrático de Clínica de la Real Universidad, Presidente e Individuo de Mérito de la Sociedad Económica de Amigos del País, Miembro de la Comisión de Vacuna de París y de las Sociedades Médicas de Burdeos y Nueva Orleáns y Caballero Comendador de Isabel la Católica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *