
Cada 18 de febrero, Cuba celebra el Día del Instructor de Arte, conmemorando el natalicio de la destacada Olga Alonso González, pionera en el movimiento artístico cubano que, en 1961, respondió al llamado del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz para involucrar a los jóvenes en la Escuela Nacional de Instructores de Arte.
Este año, celebramos la efeméride con la inspiradora presencia de Deysi Rodríguez González, líder del movimiento escénico-corporal en la Casa de Cultura 20 de Octubre, de Bayamo.
Desde temprana edad se sintió atraída por la danza hasta que en 1984 matriculó en la Escuela de Arte de El Yarey, donde cultivó su talento y dedicación, durante cinco años.
Su primer contacto laboral tuvo lugar en Cauto Cristo, donde asumió la jefatura de la especialidad y trabajó con diferentes grupos etarios de la comunidad.
En 1988, Deysi regresó a Bayamo para continuar su desarrollo profesional, integrándose a la formación de aficionados al arte. Su énfasis en las ruedas de casino, la danza moderna, los bailes populares y el club del danzón “El Bombín de Barreto”, contribuyeron significativamente a la escena cultural local.
En 2014, Rodríguez González, emprendió un viaje de colaboración a Miranda, en la República Bolivariana de Venezuela. Por su dedicación y empeño fue reconocida como una de las mejores colaboradoras en el país hermano.
Durante su estancia allí, participó en el evento Tradidanza y fue invitada por la dirección nacional de la Misión a la Asamblea de Balance en Caracas en 2016. Este período fue crucial, no solo en el desarrollo personal como artista, también en su compromiso con el intercambio cultural entre naciones.
Tras concluir su etapa en Venezuela, Deysi regresó a la patria para continuar su labor en la danza: impartición de clases en la Escuela Profesional de Arte Manuel Muñoz Cedeño y en la Técnica de apoyo a la Educación Artística.
En 2024, representó a Cuba en los Récord Guinness, Ruedas de Casino, variante granmense, un hito que refleja su compromiso con la danza y las tradiciones culturales cubanas.
Deysi Rodríguez González enfatiza la importancia de que las nuevas generaciones se sumerjan en el conocimiento de nuestras raíces tradicionales, desde la perspectiva danzaria. Desea que estos saberes se multipliquen y transmitan a las futuras generaciones, preservando así la rica herencia cultural de Cuba.
Para esta bayamesa, la danza es más que una pasión. Durante su travesía, no solo ha contribuido a enriquecer la cultura cubana,
También inspira a otros a proseguir en la búsqueda del arte y la expresión personal que estimula, cada día, la fuerza vital para mantener vivas nuestras tradiciones.
