Trump anunció en su habitual tribuna, Truth Social, que la medida afectará a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, el Reino Unido, los Países Bajos y Finlandia, a los que elevaría aún más esas tarifas al 25 por ciento el 1 de junio, si no había para la fecha acuerdo para la «compra completa y total de Groenlandia» por Estados Unidos.
La víspera cientos de personas en Nuuk, capital de Groenlandia, desafiaron las temperaturas bajo cero y la lluvia para marchar por sus calles en apoyo a su autogobierno ante las actuales amenazas de Trump.
Según reportes de prensa, los lugareños ondearon sus banderas nacionales rojas y blancas y escucharon canciones al tiempo que se leían pancartas con mensajes como «Groenlandia no está en venta» y «Groenlandia ya es GRANDE».
Miles de personas se unieron por su parte a una marcha en Copenhague, la capital danesa, portando también la bandera de Groenlandia y llevaron carteles con visibles advertencias: “Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser inteligente” y “Manos fuera”.
Una delegación bipartidista del Congreso de Estados Unidos viajó a Copenhague para bajar tensiones.
Al frente de la comitiva, el senador demócrata Chris Coons dijo que la retórica actual en torno a Groenlandia causa preocupación y expresó que espera «que el pueblo del Reino de Dinamarca no pierda la fe en el pueblo estadounidense».
Trump ha insistido en que tomará Groenlandia por las buenas o por las malas, de una forma u otra, de sí o sí, y que cualquier opción diferente sería inaceptable.
Esta semana Groenlandia y Dinamarca plantaron cara en Washington al reiterar que la isla ártica no está a la venta.
El ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Lokke Rasmussen, afirmó tras conversaciones en esta capital que las ideas que no respeten la integridad territorial de su país y el derecho a la autodeterminación del pueblo groenlandés son, por supuesto, totalmente inaceptables.
«Está claro que el presidente (Trump) tiene el deseo de conquistar Groenlandia. Dejamos muy, muy en claro que eso no redunda en interés del Reino», recalcó Rasmussen.
Su homóloga de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, indicó por su parte que estaban dispuesto a profundizar la cooperación con Estados Unidos, pero no a costo de su soberanía.
Rasmussen y Motzfeldt sostuvieron conversaciones en la Casa Blanca con el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
La retórica en torno a la isla ártica, rica en reservas de petróleo y tierras raras, entre otros codiciados recursos, se incrementó por parte de Trump en los últimos días.
Para él dominar Groenlandia es “vital para la Cúpula Dorada que estamos construyendo”, al referirse al sistema de defensa antimisiles que desarrolla el Pentágono.

