Convicciones compartidas

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Por Roberto Mesa Matos | 26 noviembre, 2018 |
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De izquierda a derecha, Daylén y Dayana coinciden en valorar de excelente la misión médica cubana en Brasil  FOTOS/Roberto Mesa Matos.

Manzanillo. – Las jóvenes doctoras manzanilleras Daylén Pacheco Pantoja y Dayana Labrada Hernández coindicen en resaltar a este periodista que apenas se conocían.

Este fin de semana tuvieron la posibilidad de estrechar lazos de afecto y escudriñar cada una en sus memorias recientes, cuando la vocación humanista, ética y solidaria de Cuba las llevó hasta Brasil y un gobierno prepotente cortó la labor altruista que allá realizaban y la carga de esperanza y amor traducida en la atención a los pobres de ese país.

Daylén es especialista en Medicina General Integral, se muestra muy agradecida del recibimiento en La Habana y se duele de los pacientes que dejó allá, sobre todo las gestantes, que no tendrán más cobertura médica en el estado de Ciará.

“Me estremeció muchísimo que se queden sin amparo profesional las lactantes que verdaderamente precisan de nuestras atenciones, los niños y ancianos; regresamos con la dignidad en alto para seguir fortaleciendo la Revolución, nuestros principios no se negocian.”

¿Qué es lo más preciado que trae de Brasil?

– “El amor del pueblo, nos conmovió a cada paso. Los médicos de esa nación son muy diferentes a nosotros: ni siquiera miran al paciente, y ellos vivieron esa diferencia que nos hizo familia. La despedida fue triste, pero ese cariño continuará vivo en mi corazón.”

¿Qué valoración puede ofrecer del trabajo de la Brigada Médica cubana en esa nación?

– “Extraordinario, excepcional, brillante, maravilloso, increíble. Ahí están los resultados, las estadísticas para refrendarlo.

“Muchos brasileños jamás habían visto un médico y desde que comenzó el programa, los cubanos llegaron para repartir alegría, salud y vida en cada rincón. Ese privilegio lo tendremos siempre nosotros.”

Dayana Labrada Hernández vive en la comunidad rural manzanillera de Cayo Espino y comenta jocosa que, después de dos años en Brasil, el portugués sí se pega porque nadie hablaba español.

“Yo estuve en Pará donde la acogida fue excelente: ellos se quedaron encantados con nuestras atenciones, la manera efectiva de las consultas y las visitas a los hogares, éramos una gran familia.

“Nunca tuve que hacer un parto, pero sí tratar muchos niños con enfermedades como la malaria, la lepra u otras que ya no existen en el medio cubano y que me obligaron a estudiar y profundizar para lograr un efectivo desempeño y curarlos.

– ¿Qué convicciones le hicieron regresar a la Patria?

– “En primer lugar yo soy una doctora revolucionaria, que amo mi país, los derechos y conquistas que aquí disfrutamos. La familia que está aquí, pero por encima de todo el orgullo de vivir en un país tranquilo: la libertad de andar las calles sin miedo de ser asaltada, robada o que me maten. Eso no se cambia por nada en el mundo.”

La joven manifiesta que hoy se mezclan en ella sentimientos de alegría por regresar a la Patria, al seno de su familia y la tristeza de desprenderse de los pacientes brasileños, mucho de los cuales se convirtieron en amigos entrañables. “Aportamos lo mejor de nosotros y ese es el mayor premio al sacrificio, a la dedicación, la profesionalidad y el empeño que estamos dispuestos a llevar donde demanden nuestra labor.”

Las políticas de gobiernos serviles al imperio y el neoliberalismo chocan siempre con la fuerza moral, el patriotismo y la dignidad de los profesionales cubanos de la salud, confirma este periodista al escuchar las palabras de la doctora Daylén Pacheco Pantoja.

“Yo tuve la oportunidad: fueron muchísimas las propuestas en las que me decían: “Doctora, firme aquí”, pero soy revolucionaria y gracias a esta obra que nos regaló Fidel hoy soy profesional y eso solo lo pagaré retribuyendo en salud y vida por cualquier lugar del mundo.

“Siempre les hablé de la educación y la salud pública en Cuba, que son de gracias. A mí me dolía prescribirle un urocultivo a una embarazada y que no se lo hicieran por no tener dinero. Como Cuba ningún otro país, te lo aseguro.”

Las jóvenes doctoras manzanilleras Daylén Pacheco Pantoja y Dayana Labrada Hernández apenas se conocen, y realmente no hace falta, para comprobar que las dos comparten convicciones y principios que enaltecen y dignifican la obra de Fidel, la Revolución y de Cuba ante el mundo.

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  1. yo soy cubana y tambien cumplo mision internacionalista por segunda vez y es suficiente para amar a mi pais mi cultura mi idiosincrasia. sin temor a equivocarme.MI PAIS NO LO CAMBIO POR NINGUNO