De la tinta a la digitalización

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 4 agosto, 2015 |
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Manuel Pompa e Iliana Sánchez durante el proceso de digitalización
Manuel Pompa e Iliana Sánchez durante el proceso de digitalización /FOTO Luis Carlos Palacios

Históricamente, el hombre ha sentido necesidad de recopilar y transmitir información. De esos intentos, nos llegan
las tablillas de cera, el papiro, el pergamino y el papel.

Ahora se abren paso las nuevas tecnologías de las infocomunicaciones (tic), cuya repercusión en la conservación de fuentes históricas ya desembarca en Granma, en proyectos tan ambiciosos y esenciales como la digitalización de documentos del Gobierno municipal de Bayamo relativos a la colonia (segunda mitad del siglo XIX) y la República (primera mitad del siglo XX).

Imaginemos recuperar ese libro de amarillas y crujientes páginas que apenas podemos hojear, o consultar un escrito sin temor a perderlo. Eso y más permiten las tic. Pero no siempre fue así.

Ahora que el sendero está perfilado, merece recordar a quienes acopiaron con sus trazos, la historia a la cual accedemos hoy, con solo un clic.

Enrique Orlando Lacalle / FOTO. Cortesía de la OHB.
Enrique Orlando Lacalle / FOTO. Cortesía de la OHB.
Contribuciones de Lacalle

“Enrique Orlando Lacalle, primer historiador de Bayamo, reseñó los eventos sociales de su época, y durante su estadía de dos años en Sevilla, España, rescató de los Archivos de Indias, con su puño y letra, parte de la memoria histórica de la Ciudad Monumento”, comenta Eulice Castelar Proenza de la Torre, periodista e historiador del municipio de Guisa.

“Tenía aproximadamente cuatro mil libros y numerosos documentos. Transcribió alrededor de 15 libretas grandes, como de ciento y pico de páginas, con una letra muy bonita. A algunas, con el tiempo, la tinta se les tornó borrosa, apenas pueden leerse con lupa; otras, ni así. Después donó ese fondo documental a la Casa de la Nacionalidad Cubana (CNC)”.

Saturno Bruquetas Rosabal, quien compartió una amistad entrañable con Lacalle, corrobora: “Enrique tenía una joya documental de la historia de la Ciudad Monumento, reproducida por sus manos, pues no tenía dinero para pagar a los copistas de Sevilla”.

-¿Dónde la guardaba?
-En un cuarto que le fabriqué en la calle Céspedes. Era hermético y de placa, previendo cualquier incendio. A la derecha, tenía una especie de cama que armaba para dormir, y encima había dos niveles de libreros.
“Los estantes eran rústicos, algunos mandados a hacer, otros confeccionados por mí. Las paredes estaban tapizadas
de libros”.

Eulice Proenza de la Torre / FOTO. Rafael Martínez
Eulice proenza de la Torre / FOTO. Rafael Martínez

-¿Establecía algún mecanismo de acceso a esos fondos bibliográficos?
-No. Los prestaba sin llevar control, algunos no los devolvían. ¡Vaya usted a saber cuántos!

Emerge una intención

Iliana Sánchez Labrada, especialista del Centro de información de la CNC, refiere, que hasta 1993 esa documentación no recibió procesamiento.

“Los rollos de papeles amarrados, identificados con un papelito por temática, reposaban en los empolvados estantes.
Fue un reto aprender cómo procesar documentos originales”, puntualiza.

“Primero los cotejamos por temáticas, después los especialistas hicieron un último examen. Nos llevó casi seis años catalogar la parte del Gobierno Colonial y la República, más un fondo de la autoría de Enrique Orlando Lacalle: discursos y crónicas.

“Hoy, agrega, esos documentos, clasificados, reposan en cuatro decenas de cajas donadas por descendientes del patricio Perucho Figueredo, que permiten su adecuada conservación”.

En 2014, como resultado del evento histórico Nada tengo mientras no tenga Patria, la CNC y la Oficina del historiador de Bayamo (OHB), acordaron digitalizar dichos documentos, llevados hoy a un software que facilita el acceso a ese patrimonio.

Camino al andar

Manuel Ernesto Pompa, especialista en Informática de la OHB, expone que el camino también presentó espinas: “La Oficina del historiador de La Habana -explica- aportó dos computadoras con gran capacidad de almacenamiento y velocidad, y el Programa de Desarrollo Local, en Granma, donó un escáner capaz de copiar documentos y microfilmes.

“El 24 de junio del pasado año digitalizamos lo concerniente a la Colonia, después, República; culminamos en enero de 2015. Ha sido una faena ardua; escaneamos documentos hasta en 25 partes, para luego reconstruirlos totalmente”.

Acotó que disponen, en memoria virtual, de 20 mil 54 imágenes relacionadas con la Colonia y ocho mil 523 de la República; dos mil 893 documentos de esa primera etapa histórica y 624 de la segunda.
“Reproducimos información curiosa, como el proyecto para hacer el cine Elpido Estrada, hoy Céspedes, y un plano de 89 x 57 centímetros, del Bayamo de la primera mitad del siglo XX”.

La inmortalidad

El software, creado por la Facultad de Ciencias Informáticas de la Universidad de Granma, permitirá efectuar búsquedas por legajos (conjunto de papeles que se guardan u ordenan juntos por tratar una misma temática), expediente, índice geográfico, onomástico, fondos y estructuras, contenido y años.

El ingeniero Leover Armando González Rodríguez, especialista del Centro de desarrollo de software de esa facultad, expone:

“Lo terminamos en dos meses. A su elaboración contribuyó el grupo 301 de la carrera de Ingeniería en Ciencias Informáticas.

“Empleamos una herramienta de avanzada para la confección de portales web, nombrada Sistema Gestor de Contenidos Drupal, en su última versión, la 7.34. Esta posibilita de forma rápida publicar, manejar, organizar contenidos mediante roles y permisos a usuarios, acceder a la información mediante criterios de búsquedas e incrementar el fondo digital”.

Sobre la valía del proceso, Ludín Bernardo Fonseca García, historiador de la capital de Granma, manifiesta: “Atentaron contra la preservación del patrimonio documental de Bayamo eventos climatológicos, la quema de la ciudad y la irresponsabilidad de personas que permitieron, en la década de los años 60 del siglo precedente, la quema de los escritos depositados en el cuartel Carlos Manuel de Céspedes.

Hoy, independientemente de cualquier contingencia, contamos con dos copias digitales de estos archivos.

“Que los archivos compilados por Enrique Orlando Lacalle sean los primeros en rescatarse, es todo un símbolo, por la incomprensión que padeció en los años finales de su vida este hombre imprescindible para la cultura bayamesa”, sentenció Ludín.

NOTA. EDITAR AUDIO EN ARCHIVO FOTOGRAFICO DIGITAL AGOSTO POMPA DIGITALIZACION DEL MINUTO 3.27 AL 5.30.

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