Hospital Carlos Manuel de Céspedes: vida y amor durante medio siglo

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Por María Valerino San Pedro | 21 septiembre, 2017 |
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FOTO/ Rafael Martínez Ariaz.

Corría el 10 de octubre de 1967, una nueva edificación estaba erguida, con “rostro” sonriente y “cuerpo” vigoroso, en espera de ser inaugurada, para propiciar una invaluable alegría al pueblo de la región del Cauto, en la suroriental provincia cubana de Granma. Todavía se apreciaban en algunos sitios vestigios de las recientes labores constructivas.

Así nació el Hospital provincial Carlos Manuel de Céspedes, un día de un altísimo valor histórico para el país  y, en especial, para los granmenses.

Los bayameses en general, principalmente los vecinos de los repartos Jesús Menéndez y Nuevo Bayamo, quienes apoyaron en todo cuanto fue preciso, se unieron a lo que sería el colectivo de la importante institución que pronto arribará a sus cinco décadas de contribución a la salud humana, con la prestación de 36 servicios, más de 600 camas y 743 médicos con alto grado de cientificidad, avalados por estudios doctorales y de maestrías.

LA GALLEGA

FOTO/ Rafael Martínez Arias.

Aunque no sabe por qué, pues es uno de sus hermanos el más parecido a los nativos de Galicia, España, a Elba Rosa Moya le dicen desde pequeñita La Gallega, y es ella una de las fundadoras del Céspedes que permanece en activo, y asiste cada jornada con las manos repletas de laboriosidad, y el corazón desbordado de amor.

De carácter fuerte y voz suave, esta mujer de 73 años, actualmente secretaria del Doctor Alexis Álvarez, en el servicio de Medicina Interna, da muestras de una memoria envidiable, y se resiste a las entrevistas y a las fotos.

Sobre aquel 10 de octubre de hace 50 años dice: “El acto inaugural agrupó  a una tremenda multitud, por eso no puedo dar muchos detalles, pues yo no logré acomodarme delante, y no veía apenas. El Doctor José Ramón Machado Ventura, entonces Ministro de Salud, estaba vestido de verde olivo, y recuerdo su gorrita. Fue emocionante, y un privilegio estar en el momento en que nació esta gran obra de la Revolución.

“Pasados algunos años, cuando Machado Ventura volvió a nuestro hospital, lo saludé y le recordé aquel día de la inauguración, y eso lo motivó para acercarse a mí e interesarse en qué hacía y quién era.

“Comencé a trabajar aquí en noviembre, antes lo hacía, desde 1964, en el Hospital General Milanés; era muy joven, pero dediqué siempre cuerpo y alma a este centro, donde he laborado en peritaje, inscripciones de nacimiento, como secretaria,  incluso en la Dirección, y nueve años en la docencia.

“La inauguración de este hospital resultó muy importante para la población de la provincia, fue un gran impacto, y también lo ha sido para mí, porque llena todos mis espacios. Esta es mi casa y mis compañeros son mi familia”.

JUAN JOSÉ PÉREZ CUERVO

FOTO/ Rafael Martínez Arias.

Bondad, sapiencia y humildad emanan del cuerpo de quien con 71 años no piensa aún en la jubilación, pues no concibe su existencia lejos del mayor centro de Salud en Granma,

Juan José Pérez Cuervo, Especialista de Segundo Grado en Medicina Intensiva, es importante capítulo en el “libro” que atesora la historia de la institución.

En 1987, tuvo aquí su primera gran responsabilidad, cuando siendo ya intensivista egresado del hospital Ameijeiras en La Habana, fundó el servicio de Cuidados Especiales e Intensivos.

Él fue igualmente protagonista de la apertura de otros importantes servicios y programas, como el Sistema Integrado de Urgencias Médicas junto a otros especialistas en 1998, pero con anterioridad ya había impulsado el necesario Programa de trasplante de órganos.

Devenido un investigador exhaustivo, el también especialista de Primer grado en Medicina Interna, es responsable del Comité académico para la promoción de los profesionales del Sistema Integrado de Urgencias Médicas y Presidente del Consejo provincial de sociedades científicas

Sobresalen sus investigaciones sobre el Programa Materno-Infantil, las enfermedades coronarias y otras dolencias crónicas no reversibles en el paciente grave, y los problemas de ética y bioética médica.

“A mí me satisface y me enorgullece -afirma- el solo hecho de que mis alumnos me han sobrepasado, han superado con creces todo aquello que nosotros tratamos de ejemplarizar, porque el médico más allá de su especialidad debe ser un ejemplo ciudadano en su comportamiento moral, ético, su actitud para con las personas, en su forma de vestir y de peinarse.

“La Medicina y este hospital son para mí la vida, parte de mi familia, y permaneceré aquí mientras tenga salud y fuerzas”.

MARIA JULIA OJEDA

FOTO/ Rafael Martínez Arias.

Nombrar a María Julia, la cirujana, es decir Hospital Carlos Manuel de Céspedes, porque se ha ganado  ese derecho, desde el año 1980, cuando llegó aquí.

Jaranera, de fácil relación interpersonal y una profesionalidad a toda prueba, María Julia Ojeda, Especialista de Segundo Grado en Cirugía General, Máster en Ciencias Médicas y profesora consultante, asevera:

“Nuestro hospital ha ganado mucho en organización, desarrollo y atención a la población, no somos perfectos, debemos superarnos, pero considero que nuestra razón es  el ser humano, y será siempre prioridad, por tanto, debemos ser mejores para darles lo mejor.

“Cuando vine a esta instalación de Salud había solamente dos especialistas en Cirugía General y ahora hay 32, el Profesor Ferrer Sabatés y el Doctor Pérez Profet (fallecido), fundador de este centro, profesor de profesores, sencillamente brillante, y a quien le debo mucho.

“Las cirugías tenían 46 camas de hombres y 40 de mujer, es verdad que se ha disminuido ese número, pero se han desarrollado otras especialidades, lo cual ha disminuido también la necesidad de esta especialidad.

“El hospital ha avanzado mucho, cuenta con  Neurocirugía, Nefrología,  Cirugía mínimamente invasiva,  y especialidades dentro de las especialidades como Ortoscopia, parte de la Ortopedia;  y se abrió el servicio de Quemado. “Además, contamos con una Maternidad, con un local amplio y adecuado, que presta servicios de prematuro abierto y cerrado, separados, un Banco de leche, y salones de parto y de Cirugía Pediátrica,

“Este hospital es mi vida misma, he logrado hacer la superación técnica y profesional, docentemente he obtenido el desarrollo brindado por la Universidad, en fin, aquí he encontrado mi razón de ser, de vivir y de trabajar, devolverle la salud al ser humano”, concluye.

Hoy ya no vemos por aquellos pasillos amplísimos y brillosos a muchos de los que fueron protagonistas de los años iniciales, porque ya no están, pero su impronta estará siempre allí, en cada sala, consulta  o departamento, guiando a quienes hoy escriben su historia y se enorgullecen de ser parte  de la institución.