Segundas partes en Zona Roja ¿Nunca fueron buenas, o sí?

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Por Anaisis Hidalgo Rodríguez | 26 agosto, 2021 |
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Foto/Milena Céspedesñ

El joven bayamés Carlos Antonio López Batista, estudiante de tercer año de Medicina, desmiente con hechos que “las segundas partes nunca son buenas”, al transitar por segunda ocasión, con éxito y sobre todo salud, por la zona roja del Centro de aislamiento ubicado en la Facultad de Ciencias Médicas de Bayamo.

Desde allí, contribuyó con responsabilidad, gesto afable y humano a atender pacientes afectados con Covid-19 mediante el traslado de alimentos, la limpieza de locales y el apoyo al personal de salud.

“Decidí dar el paso al frente por la responsabilidad que conlleva esto. Es una situación que realmente se escapa de las manos y ante la cual se necesitaban voluntarios por la escases de personal.

“Asumí funciones en el panty y como auxiliar de limpieza. Había muchas personas con ansiedad por la propia enfermedad, otros se los tomaban de mejor forma.

“Nos sirvió de mucho también lograr mayor empatía con las personas porque no era solo pasar a llevarles la merienda, pasar a limpiarles el cuarto, también debíamos socializar con ellos, hablarles a sobrellevar su depresión y apoyarlos sicológicamente.

“A veces estaban con malestar, dolor de cabeza, y tratábamos de ayudarles con algún medicamento. Aprendimos a lograr relación y empatía con los pacientes, algo muy importante en un médico” comentó López Batista a la periodista Milena  Céspedes.

“En mi primer experiencia sentí miedo, porque no sabía hasta qué punto tomar las medidas, saber además que siempre existe el riesgo, pero poco a poco nos fuimos sirviendo de la experiencia; mejoramos las medidas de protección, aprendimos a ponernos y a quitarnos los trajes, los nasobucos, los gorros quirúrgicos, los guantes, sin violar los protocolos”, puntualizó Batista.

Esta segunda oportunidad de estar en Zona Roja, también enriqueció su visión como futuro integrante del ejército de batas blancas.

“Aprendimos además conocimientos y habilidades que nos pueden servir para nuestra vida como profesionales de la Salud Pública”, enfatiza.

Como Carlos, varios jóvenes de distintas carreras han participado con altruismo en el enfrentamiento a la Covid-19, entre ellas: Estomatología, Enfermería, Biotecnología, y Medicina, en mayor medida por ser la carrera con mayor número de matrícula.

Aunque Carlos no era un novato en Zona Roja, llegó a sentir miedo ante aquel reto que nuevamente asumía, humano al fin; pero más allá del temor, estaba el compromiso con el pueblo, con la humanidad; la certeza y la confianza en el personal de salud, en sus oportunas indicaciones y sugerencias para cumplir los protocolos sanitarios y llevar a esa joven tripulación de estudiantes, a salvos y a buen puerto, es decir, a casa.

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