Sobradas razones para el convite

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Por María Valerino San Pedro | 27 septiembre, 2017 |
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FOTO/ Rafael Martínez Arias

Este mes en Cuba es espacio para las celebraciones en grande, por pertenecerle la fecha cuando hace 57 años se fundaron los Comités de Defensa de la Revolución (CDR): el día 28 de septiembre de 1960,  después de haber sonado varias bombas en la ciudad de La Habana, por la acción terrorista de grupos contrarrevolucionarios.

Los residentes en la suroriental provincia de Granma nos inspiramos en las glorias pasadas para edificar el presente y el futuro; nos cabe el privilegio de ser miembros de una organización de masas que verdaderamente es una antorcha de la dignidad del pueblo cubano, esencia y baluarte por la defensa de la nación, así lo demuestran los resultados emulativos de los últimos años.

La provincia cuenta con  600 mil 827 miembros en los CDR mayores de 14 años de edad. Rebasaron el marco de las funciones inspiradoras de su creación, puesto que no solo defienden la obra revolucionaria con su acción y vigilancia, sino son, además, protagonistas de todos los programas sociales.

Aquí, los CDR  arriban a su aniversario 57 exhibiendo con orgullo un ascenso en el cumplimiento exitoso de la misión para lo cual fueron instituidos y , al mismo tiempo, les corresponde el honor de haber asumido otras tareas para convertirse en lo que son: la organización más masiva y auténtica de la sociedad cubana, esencial para ejercer la solidaridad, la cooperación y la ayuda mutua entre vecinos, y llevar a cabo propósitos de beneficio para la comunidad. Da cabida en su seno a los revolucionarios de todas las generaciones, sin distinción de ningún tipo.

El sistema de vigilancia colectiva revolucionaria establecido contra terroristas y delincuentes demostró, como señaló el Comandante en Jefe Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1960, que cuando la masa del pueblo se organiza, no hay imperialistas.

A partir de ese momento, se inició un camino ininterrumpido, de un extremo a otro de Cuba, de creación de los CDR, en cada cuadra, barrio o manzana, para defender la Revolución a cualquier precio. Los 798 mil 703 miembros  que los integraban en 1961 constituyeron un bastión en la vigilancia de las calles, campos y ciudades.

Su misión fundamental, la que mantienen hasta hoy, es el apoyo a la localización y detección de los terroristas y delincuentes que alteran la tranquilidad ciudadana dentro del país. Esta tarea primordial de los CDR fue y es muy eficaz,  y significa un golpe demoledor a la contrarrevolución en el archipiélago cubano.

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