“Tremendo orgullo sentí al representar a Cuba”

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Por Leonardo Leyva Paneque | 2 octubre, 2017 |
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Liliana (a la derecha) y Mayvihanet/ FOTO cortesía de la entrevistada

Con apenas de 16 años de edad, la canoista Liliana Naranjo Pantoja disfruta el privilegio de incluirse en el selecto y reducido grupo de atletas granmenses medallistas en campeonatos mundiales.

Esa experiencia inigualable, en su primera incursión internacional, encontró sustento en la ciudad rumana de Pitesti, donde se colgó la presea de bronce en el certamen para menores de 23 años, como integrante del C2 a 500 metros, junto a la camagüeyana Mayvihanet Borges Samón.

“Íbamos con el propósito de traer la medalla de oro, pero no imaginamos que al llegar encontraríamos a varias de las mejores atletas del mundo”, comenta, al iniciar el diálogo con La Demajagua.

Sin muchos contratiempos avanzaron a la final (el 30 de julio), instancia en la que comenzaron algo rezagadas: “Marchábamos sextas al término de los primeros 250 metros, pero en el último tramo lo dimos todo y cogimos bronce”, agrega Naranjo Pantoja.

Y aunque el desenlace no fue el esperado, “me siento contenta, subimos al podio en la primera competencia fuera del país”, acota, antes de resaltar que nunca habían topado con competidoras del primer nivel, mientras escoltaban a los binomios de Bielorrusia y Francia, en ese orden.

“Tremendo orgullo sentí al representar a Cuba”, refiere quien acumuló dos segundos lugares en Juegos nacionales escolares, en el C1 a 200 m y en el C2 a 500 m, con Yarlenis Arias Santoya, e idéntico resultado en un Campeonato nacional de mayores en el C1 a 200, como escolta de su compañera Mayvihanet.

De sus inicios en el canotaje cuenta que cuando cursaba el séptimo grado en la secundaria básica 13 de Septiembre, de Mabay, llegó a la escuela el técnico Nicómedes Rosabal Herrera, para hablar del deporte y hacer captaciones.

“Acepté y mi mamá también”, añade quien luego de realizar los exámenes de rigor, matriculó en la Escuela provincial de remo y canotaje, en Bartolomé Masó, una de las cuatro unidades docentes de la Eide Pedro Batista Fonseca.

Así comenzó a descubrir los secretos de un mundo desconocido para ella, hasta ese momento.

Sin embargo, sus pininos en la instalación masoense se remontan al remo, luego practicó el canotaje, pero en la modalidad de kayak, “y finalmente me incliné por la canoa”, asegura.

Pero Liliana sueña en grande, mientras comienza a ganar un espacio en el escenario internacional. Ambiciona participar en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, de Barranquilla en el 2018, “donde quiero un buen resultado”, afirma, aunque también piensa en los Panamericanos de Lima, un año después.

De todas maneras, considera que para llegar a la élite deberá esforzarse mucho, y por supuesto, “entrenar duro, sobre todo, la fuerza en el agua y seguir al pie de la letra los consejos de los entrenadores”, concluyó la oriunda del poblado rural de Bejuquero, en Bayamo.

Ojalá su futuro promisorio que avizoran muchos especialistas, les depare agradables sorpresas en una disciplina con poco arraigo en esta región del archipiélago.

Aún así, ya forma parte de una lista de medallistas en campeonatos del orbe que integran, entre otros, la yudoca Daima Beltrán Guisado, Alfredo Despaigne Rodríguez y Arlenis Sierra Cañadilla, una representación de lo más ilustre del movimiento atlético en Granma.

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