El compositor, violinista, pianista y director de orquesta cubano, Amadeo Roldán Fortes es, sin dudas, una de las figuras más importantes de la cultura musical de nuestro país. Hoy se cumplen 87 años de su deceso.
Una corta existencia terrenal, pues solo vivió 39 años, tuvo quien fue considerado el pionero del moderno arte sinfónico en la isla.
Hijo de madre cubana y padre español, nació en Paris en 1900. Vive en Madrid hasta su adolescencia donde inicia sus estudios musicales en el Conservatorio y allí obtuvo el Premio Extraordinario Pablo de Sarasate.
En 1919 se viaja a La Habana donde completa su formación con el director de orquesta español Pedro Sanjuán. Luego ingresa como violista en la Sociedad de Música de Cámara, dirigida por Alberto Falcón, y para 1922 ya era violista de la Orquesta Sinfónica de La Habana.
En 1924 trabaja como violín concertino de la Orquesta Filarmónica de La Habana de la cual también fue subdirector, en 1929 dirige esta orquesta por primera vez, donde realizó una importante labor al dar a conocer numerosas partituras contemporáneas.
En 1931 junto a César Pérez Sentenat funda la Escuela Normal de Música de La Habana donde labora como profesor de violín. Años después en 1935 dirige el ballet Coppelia, en el teatro Auditorium, con Alicia Alonso en el papel de Swanilda.
La composición más conocida de Roldán es el ballet La rebambaramba, descrito por un crítico del momento como un musicorama multicolor que convierte una fiesta afrocubana en una magnífica exhibición de meloritmos del Caribe, con una fauna variada de efectos nativos de percusión.
Las composiciones de Roldán incluyeron Obertura sobre temas cubanos, tres pequeños poemas: (Oriente, Pregón, Fiesta negra:, y dos ballets: La Rebambaramba (un ballet colonial en dos partes y El milagro de Anaquille.
Siguieron una serie de Rítmicas, Poema negra y Tres toques (marcha, ritos, danza). La quinta y sexta de sus Rítmicas, compuestas aproximadamente al mismo tiempo que Ionización de Edgard Varèse, estuvieron entre las primeras obras de la tradición de la música clásica occidental compuestas solo para conjunto de percusión.
En Motivos de son, escribió ocho piezas para voz e instrumentos basadas en el conjunto de poemas del poeta Nicolás Guillén. Y su última composición fueron dos Piezas infantiles para piano.
Marta Valdés, compositora, guitarrista e intérprete cubana, y Premio Nacional de la Música, dijo al referirse al admirado músico:
«(…) traía en su alma tantos dones como pudo repartir para dejar fundado, como Dios manda, un costado del siglo XX musical cubano al cual no se cansó de tributar como pedagogo, investigador, compositor, conferencista, ejecutante de primera línea, director de orquesta, hombre de cultura y, sobre todo, ser humano cuya luminosa estrella, a partir de aquel primer día y hasta el último, no paró de afilar sus picos, irradiar sus fulgores y repartir cada brote pequeño o descomunal de su talento»
