
El destacado cantante cubano Miguelito Cuni falleció un día como hoy, 3 de marzo, en La Habana, cuando el calendario marcaba el año de 1984.
Cuní nació en Pinar del Rio el 8 de mayo de 1917, e inició la vida artística en su ciudad natal al formar parte de un sexteto integrado por miembros de su familia, para cantar luego con varias agrupaciones cubanas, aunque su popularidad la alcanzó con el conjunto de Félix Chapotín.
Con esta agrupación realizó varias giras por el extranjero y también grabó numerosos discos. Además de singular intérprete fue autor de varias creaciones, entre otras, Congo africano, Ay mamita, Batanga africana, A bailar con la Guajira, Lloró shangó, Las ansias mías y A ti Benny Moré.
Miguelito conoció la vida bohemia, a los grandes de la trova: Sindo Garay, Manuel Corona, Alberto Villalón. En esa primera etapa el cantor de Pinar del Río contaba con una voz gruesa, fuerte, adecuada para los tonos altos, la improvisación sonera, para que se luzca el montuno.
“Un buen sonero -expresó Cuní en cierta ocasión- debe saber cantar bolero, desenvolverse en la guaracha, la rumba y el guaguancó. Acomodar la voz a cada ritmo, y darle el timbre que lleva. Sobre todas las cosas, saber improvisar. Eso es muy importante. En el son mis maestros fueron: Arsenio, el Niño Rivera y Chapottín”.
Con el cambio social de 1959, Miguelito junto al conjunto de Chapottín viajó de forma reiterada por el Caribe:
“En Aruba y Curazao grabé con dos conjuntos, allá la música cubana es un fenómeno”, recordaba el grande entre los grandes del pentagrama musical cubano.
A éste sonero le debemos mucho, por eso lo recordamos siempre.
