«Expresando su profundo pesar por el martirio del líder supremo de la Revolución Islámica, la República Islámica de Irán considera este crimen terrorista una clara violación del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, así como una grave amenaza para la paz y la seguridad sostenibles a nivel regional y mundial», aseveró el diplomático en entrevista a la agencia TASS.
Asimismo, el representante de Teherán calificó a Jameneí de un valiente luchador que, basándose en los conceptos fundamentales de «honor, sabiduría y conveniencia», dedicó su vida a establecer una paz justa y a proteger la soberanía e independencia nacionales.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una operación militar contra Irán. Las ciudades iraníes más grandes, incluida Teherán, fueron atacadas.
La Casa Blanca justificó el ataque con supuestas amenazas de misiles y armas nucleares provenientes de Irán. Washington y Tel Aviv instaron abiertamente a la población iraní a alzarse contra su propio Gobierno y tomar el poder.
El líder supremo iraní, ayatolá Alí Jamenei, y varias otras figuras clave del liderazgo de la nación persa, murieron en los bombardeos.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica anunció una operación de represalia. La nación persa lanzó ataques contra el Estado hebreo y objetivos estadounidenses en varios países de la región.

