Ever Fonseca, pintor, escultor y ceramista cubano, nació en septiembre de 1938 en la finca La Aurora, Manzanillo, donde descubrió su amor por el color desde niño. A los cinco años, en una tarde de tormenta, comenzó a dar vida y tono a su entorno natural.
Joven, se unió a la lucha en la Sierra Maestra y tras el triunfo revolucionario fue uno de los fundadores de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de La Habana, donde enseñó durante más de dos décadas.
Fue el primer pintor cubano de los años 60 invitado a exponer personalmente en el Museo Nacional de Bellas Artes con su muestra “Óleos de Ever Fonseca”. En 1970, su obra pasó a formar parte de la colección permanente del museo. Miembro activo de la UNEAC y de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos, realizó decenas de exposiciones personales y participó en más de 400 exposiciones colectivas en más de 25 países.
Entre sus reconocimientos destacan la Distinción por la Cultura Nacional y la Medalla Alejo Carpentier otorgadas por el Consejo de Estado de Cuba, así como la Medalla Raúl Gómez García del Sindicato de Trabajadores de la Cultura. Su obra integra colecciones en importantes museos nacionales e internacionales en Nueva York, Ginebra, Vilnius, Polonia, Alemania, entre otros.
Este maestro, referente de varias generaciones de artistas cubanos, falleció este 29 de marzo, en La Habana, dejando un legado artístico invaluable y una huella imborrable en la cultura nacional.
