Más de medio centenar de representantes de movimientos sociales y organizaciones políticas de izquierda, estudiantes universitarios y cubanos residentes en esta capital también rechazaron el recrudecimiento del bloqueo norteamericano contra la isla.
En el encuentro, encabezado por el embajador Víctor Cairo, varias intervenciones resaltaron los lazos de cooperación entre los dos países y la necesidad de fortalecer la unidad frente a lo que calificaron como una escalada agresiva de Washington.
Judite Santos, de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), afirmó a Prensa Latina que la presencia de su organización en la convocatoria respondió a una convicción profunda de reciprocidad histórica.
“Estamos enviando nuestra solidaridad al pueblo de Cuba, que en estos momentos difíciles se ve afectado por la intensificación del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos durante más de 60 años”, expresó.
Subrayó que la resistencia de la mayor de las Antillas constituye un ejemplo para el mundo y resaltó la ayuda que ha brindado a otras naciones a pesar de las dificultades.
También recalcó que el MST desarrolla una amplia campaña de respaldo a la isla con donaciones de medicinas, semillas, alimentos y fuentes de energía como paneles solares, entre otras iniciativas en las que participa el pueblo brasileño.
Enviamos nuestro abrazo y decimos a Cuba que se mantenga fuerte y resiliente, manifestó Santos.
Al intervenir en la reunión, Pedro Batista, de la Internacional Antifascista, capítulo Brasil, remarcó el carácter histórico de los nexos bilaterales.
Cuba nos enseñó la integridad, la unidad y el internacionalismo, afirmó antes de referirse a ejemplos concretos de la lucha de la nación antillana por la independencia y su participación en causas justas a nivel mundial.
Según Batista, “vivimos un escenario de agresiones, desde el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa y diputada Cilia Flores (presos en Nueva York, Estados Unidos), hasta los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán”.
Antes este contexto, agregó Batista, Cuba muestra lo que es ser verdaderamente revolucionaria, como “un país pequeño y de poca población, pero con coherencia y compromiso”.
Por su parte, Cairo agradeció las muestras de solidaridad y denunció la política de Washington como una agresión sistemática contra su país, que, precisó, “no es enemigo de Estados Unidos ni representa una amenaza”.
Calificó el bloqueo como una violación del Derecho Internacional y sostuvo que, por sus efectos, puede ser considerado un acto de genocidio.
La actual administración estadounidense, con influencia de figuras clave de su política exterior, ha intensificado medidas destinadas a sofocar la economía cubana e incluso mantiene sobre la mesa la opción militar, expuso.
El cerco energético pone a nuestro pueblo al límite de la supervivencia, pero estamos resistiendo y tenemos convicción en la victoria, subrayó Cairo, quien reiteró el llamado a la solidaridad internacional.

