Festejos compartidos

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 3 mayo, 2026 |
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Foto Cortesia de la Peña Bayamanaco

El sistema institucional de cultura  en Granma asumió los agasajos en honor a dos figuras emblemáticas de la región que, en estos días, comparten aniversarios. Se trata del decimista Juan Manuel Reyes Alcolea y del músico bayamés Orlando Quesada Arévalo, quienes cumplen respectivamente 90 años de edad y 60 de vida artística, motivos suficientes para una celebración.

Orlando Quesada Arévalo (Guapachá), reconocido Hijo Ilustre de Bayamo, es un hombre de inquietud creativa incansable. Su obra musical supera las 130 composiciones que recorren géneros tan diversos como las canciones románticas, sones, merengues y guarachas.

Temas como “El cubo del gordo”, “Tú me provocas un beso” o “La herencia de mis abuelos” han dejado una huella imborrable en el patrimonio musical de Granma y de Cuba.

Quesada Arévalo destaca por su talento, como profesor, miembro activo de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y promotor cultural, que han favorecido la multiplicación de sus enseñanzas y la inspiración para nuevas generaciones.

Su nombre, con raíces germánicas que significan “la gloria de su tierra”, se ve reflejado en cada nota y verso que compone.

Por su parte, Juan Manuel Reyes Alcolea, aunque no es nativo de Granma, ha cultivado un vínculo profundo y afectivo con esta tierra. Adoptado orgullosamente por Guisa, expresó en sus versos esa arraigada conexión: “Yo fui gotas de rocío de la flor de este cantero, / juro que seré guisero hasta el último disparo”.

La obra literaria, del también afiliado a la UNEAC, incluye alrededor de una decena de libros, entre ellos: “Bayamo, como me adentro en tus latidos”, “Ponle tu guitarra al canto mío” y “Cántico de amor y fuego”, piezas que reflejan el alma y el paisaje cultural de la región.

Además, su disco “La Décima en mi voz” condensa diversos matices poéticos, desde la canción de gesta hasta la elegía, pasando por el costumbrismo y lo íntimo, siempre tratado con la suavidad y elegancia que caracterizan su estilo.

Estas celebraciones no solo honran a dos longevos artistas del territorio, también reafirman el compromiso de Granma con la promoción y el reconocimiento de sus más fieles exponentes culturales.

La presencia de familiares, colegas y representantes institucionales en los agasajos testimonian el respeto y el cariño que ambos merecen, ejemplos para que nuevos talentos sigan enriqueciendo el legado artístico de esta tierra rica en historia y creatividad.

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