Elugerio: campesino desde arriba hasta abajo

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Por Rodrigo Motas Tamayo | 15 mayo, 2026 |
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FOTO Rodrigo Motas Tamayo

Para quien nace en el campo, el amor a la tierra le mantiene sus lazos con la naturaleza, consciente de que esta siempre provee. Y así es para Elugerio Ramírez Corría, desde nueve años atrás, cuando bajó del Corojito, de Las Malangas, en plena Sierra Maestra, para vivir en la cabecera municipal.

“Bajé al pueblo sin quitarme el sombrero de campesino. Allá arriba mantengo, como usufructuario, una finca cafetalera con cuatro hectáreas (ha) de tierra y, hace apenas un año, cogí otras siete en lo que es La Rosal, cerca de mi actual morada, y ahí cultivo maíz, granos, viandas.

“Culminé la cosecha de maíz y preparo dos ha para boniato, calabaza y ají pimiento. Asumo la preparación de la tierra con una yunta de bueyes y la ayuda de la Empresa municipal agroindustrial Campechuela”, agrega.

Esposa, cuatro hijos y tres nietos conforman el hogar de Elugerio y en el barrio se le conoce por ser más bueno que el pan. “Siento alegría al ayudar a los demás, a todo el que viene a mí”, manifiesta, y en sus ojos brilla la satisfacción de quien se siente útil.

“Entrego mi producción a la Empresa y hago donaciones a personas vulnerables de la comunidad, al Hogar de ancianos, policlínicos y escuelas.

“Comencé en esto un año atrás, junto a un hermano y  uno de mis hijos. Ahora somos cuatro, incluyendo un sobrino. Cuando las circunstancias lo exigen, contrato más trabajadores. Yo les pago 800 pesos la doble jornada”, explica.

-Le pregunto si hay jóvenes y me llama al sobrino.

Andris Luis Ramírez Núñez, tiene 29 años y una aptitud responsable en su labor. “No le tengo miedo al trabajo, algo que me enseñó mi padre desde pequeño. El falleció y ahora sostengo a mi madre y a  la casa.

“No fumo y bebo solo en ocasiones especiales, por ello le digo a la juventud que el ser útil no mata a nadie; hay que luchar para sobrevivir y salir adelante.

Claro que tengo aspiraciones: hacer familia y tener hijos y transmitirles mis experiencias como trabajador e inculcarles que de la tierra se vive, si se produce y entrega amor”.

Elugerio sonríe; mientras, pasa el brazo por encima del hombro de Andris Luis. “Tengo sistema de riego para dos ha, por ello lucho por la propiedad de la tierra, hacer un pozo y sumarme a la adquisición de paneles solares.

La Empresa municipal agroindustrial Campechuela posee 40 ha repartidas entre siete asociados usufructuarios y su objeto social es la producción de cultivos varios. Con pérdidas sustanciales en los dos últimos años, se abren caminos para mejorar los ingresos.

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