Fidel y sus compañeros salen del Presidio Modelo en Isla de Pinos

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 15 mayo, 2026 |
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Ante las reclamaciones de la opinión pública exigiendo la libertad de los combatientes del 26 de julio, Fulgencio Batista, presidente de Cuba en aquellos momentos en un gesto demagógico, anuncia que decretaría la absolución de todos los presos políticos en Isla de Pinos.

Hoy se cumplen 71 años de la excarcelación del Comandante en Jefe Fidel Castro del Reclusorio Nacional de Isla de Pinos. Allí, junto a unos 29 Moncadistas, había permanecido en prisión durante 22 meses, tras ser condenado luego de la gesta heroica que significó el Asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba.

Al llegar al Presidio, Fidel Castro, el máximo dirigente de la llamada Generación del Centenario, por coincidir 1953 con el centenario del nacimiento de José Martí, elaboró un plan centrado en la propaganda, y en carta dirigida a Melba Hernández, el 17 de abril de 1954, le orienta que “…no se puede abandonar un minuto la propaganda porque es el alma de toda lucha. La nuestra debe tener su estilo propio y ajustarse a las circunstancias”.

Batista con su cinismo característico planteo que para lograr un clima de paz y concordia en la nación, los amnistiados debían comprometerse a acatar el régimen y las leyes establecidas, es decir, los revolucionarios tenían que renunciar a sus principios y no enfrentar más a la tiranía.

Fidel y sus compañeros no aceptaron la propuesta del tirano, lo que motivó que se arreciaran las medidas de comunicación y aislamiento.

El pueblo ante estos hechos se fortalece, por lo que el gobierno de Batista se ve precisado a dar la libertad a los Moncadistas en mayo de 1955.

La embarcación Pinero los traslada hasta el puerto de Batabanó. A la llegada a la estación de ferrocarriles una multitud enardecida los esperaba. La bandera cubana lucio sus colores de manera radiante y se entonaron las notas del Himno nacional demostración de la solidaridad con Fidel y sus acompañantes.

Ese mismo día el periódico La Calle, publicó un manifiesto al pueblo de Cuba escrito por Fidel y sus combatientes, donde entre otros párrafos se expresaba:

“Nosotros sabremos cumplir con el deber que demanda la patria. Nuestra libertad no será de fiesta o descanso, sino de lucha y deber, de batallar sin tregua desde el primer día, de quehacer ardoroso por una patria sin despotismo ni miseria, cuyo mejor destino nada ni nadie podrá cambiar. El país se yergue formidablemente contra los que lo maltratan, se ve surgir una fe nueva, un despertar inusitado en la conciencia nacional. Pretender ahogarla es provocar una catástrofe sin precedentes cuyos funestos resultados caerán sobre las cabezas de los culpables. Los déspotas pasan, los pueblos perduran”.

La lucha revolucionaria no cesó en el Presidio Modelo de Isla de Pino, ahora en la calle los Moncadista hacían suyas las ideas de libertad.

Los esbirros de la tiranía por órdenes de Batista mantienen una feroz persecución, amenazas de muerte y hostigamiento contra los revolucionarios.

Fidel denuncia estos contratiempos, llegando a la conclusión de que…Quienes así actúan y así provocan no pueden desear la convivencia pacífica en instantes en que el país esta tan urgido de sosiego.

En tales circunstancias, ¿Cómo puede pensarse que los exiliados regresen a Cuba, si a los que acaban de salir de las prisiones hace apenas cinco días, ya se les está persiguiendo con indisimulada saña?

Los días que estuvo Fidel en Cuba antes de partir a México le valieron para que creciera su prestigio de dirigente revolucionario como genuino representante del pueblo.

Desplegó un intenso trabajo de denuncia y fundó el Movimiento 26 de Julio para proseguir la lucha hasta alcanzar la victoria.

En julio de 1955, comprobada la imposibilidad de proseguir la lucha antibatistiana por medios legales y ante el acoso de las fuerzas represivas, viajó a México para organizar desde allí la insurrección armada.

Bajo la consigna de “En 1956 seremos libres o mártires”, un grupo de jóvenes guiados Fidel encabezaron a los 82 expedicionarios del yate Granma, quienes el 2 de diciembre del 1956 llegaron a la costa sur oriental de Cuba para lograr la verdadera independencia.

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