Transformaciones, arte y diversidad

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Por María Karla Castillo Bavastro | 23 mayo, 2026 |
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Una noche de viernes, hace un par de meses, el calor abrumador se sentía como un abrazo pesado. Los apagones, que se han vuelto una constante en la vida cotidiana, nos dejan sin luz y, por ende, sin opciones de entretenimiento. La falta de electricidad empuja a todos hacia el corazón del pueblo, donde el Paseo General García, la Plaza de la Revolución y la Plaza del Himno, casi siempre están alumbrados. Allí, los bares, cafeterías y el ambiente prometen una noche de diversión en la que el calor y la falta de fluido eléctrico parecían quedar atrás, al menos por un rato.

Fue en este escenario donde, guiada por la curiosidad, decidí entrar al restaurant El Manegua. Al cruzar sus puertas, me sorprendió la atmósfera animada que reinaba en el lugar; risas, música y un palpable sentido de comunidad llenaba el aire. Preguntando a los demás sobre el bullicio, descubrí que se trataba de un show de transformismo.

Este arte, que mezcla el teatro y la performance, consiste en que artistas interpretan personajes del género opuesto, desafiando las normas tradicionales de masculinidad y feminidad. El transformismo tiene sus raíces en espectáculos de cabaret de principios del siglo XX, siendo uno de sus primeros exponentes a la icónica figura de Charles Ludlam en Nueva York. En este contexto, la actuación no solo entretiene, sino que también promueve la diversidad y la aceptación.

Los colores vibrantes, las luces parpadeantes y el vestuario deslumbrante, lleno de plumas, brillos y lentejuelas, crean una experiencia visual que deslumbra. El maquillaje meticulosamente trabajado resalta la belleza y creatividad de los artistas, quienes a menudo cuentan historias profundas a través de su arte. Además, me siento cercana a la comunidad LGBTQ+, su valentía para expresarse y ser auténticos me inspira. La empatía que siento hacia ellos se alimenta de un deseo de celebrar la diversidad y luchar contra la homofobia.

Motivada por esta conexión y en saludo a la jornada contra la homofobia, decidí acercarme y hablar con Mario Jesús Méndez Miralles y Donalt Roldán Molina, conocido por todos como la Diva Rihanna Harrison, quienes son los principales coordinadores del proyecto Súmate Show.

“Todo inició en el cabaret Guajiro Natural, donde identificamos que en uno de sus espectáculos, la mayoría del cuerpo de baile era de la comunidad LGBTQ+ por lo que se llegó a un consenso con la dirección del centro para organizar un función protagonizada por nuestras artistas del transformismo de conjunto con los bailarines y de esta forma surge el primer espacio en el 2014 hasta el 2018, año en que el centro cultural entró en reparación lo que significó el cese de las actividades, y así por casi 4 años nos quedamos sin espacio fijo”, declaró Mario Jesús Méndez Miralles.

“Al principio recorría las provincias con algunos amigos en lo que denominamos la Guagua de Mario para promocionar los espectáculos y regalar tiques a la población, entonces el tema combustible empezó a complicarse y me di la tarea de volver a crear un espacio fijo por lo que me senté, en aquel entonces, con los coordinadores de las redes HSH y TransCuba, Omar Parada y Rihanna respectivamente, y concebimos un proyecto oficial donde ellos quedaban como representantes y yo como coordinador principal a cargo de los artistas y la organización”

“Pusimos el proyecto a favor de las redes ya que no solo es sobre el arte del transformismo, también nos encargamos de dar charlas educativas, visitas a zonas comunitarias, rescatar hogares en situaciones de vulnerabilidad y conversatorios con familias disfuncionales que residen en las demarcaciones cercanas”.

“Con todo correcto y bien organizado lo presentamos a las autoridades de la provincia y así se nos cedió por Comercio y gastronomía varias opciones para decidir cual era la mejor de ellas”.

De esta forma la iniciativa Súmate Show tuvo como cedes la casa de alojamiento La Algarroba, el Palacio de los matrimonios, el Piano Bar Lounge & Bar, el restaurant Manegua, un espacio trimestral en centro recreativo El Guajiro Narutal y el centro cultural The Beatles.

“Decidimos quedarnos con The Beatles por varias razones, la primera fue el confort y la comodidad del cabaret, un escenario, las luces idóneas para un espectáculo de este tipo y el personal es maravilloso con nosotros y ya llevamos con ellos 8 años”, aseguró Méndez Miralles.

Sentada en una de las mesas de The Beatles, puede sentir la energía vibrante que llena el aire haciendo que cada actuación sea aún más especial. El escenario perfectamente iluminado, realzan cada detalle de los trajes y las actuaciones, creando un ambiente de disfrute para todos. Aquí, los transformistas pueden expresarse libremente.

Donalt Roldán Molina, conocido artísticamente como Rihanna Harrison, es una figura en el mundo del transformismo en Bayamo, con 24 años de trayectoria que lo han consagrado como una maestra en este arte. Es un símbolo de autenticidad y valentía, muchos la consideran no solo una artista, sino también una figura que brinda apoyo y orientación a las nuevas generaciones de transformistas.

A pesar de haber dejado su puesto como coordinador de la red TransCuba, labor que ejerció por 11 años, Rihanna sigue siendo un pilar fundamental en la comunidad. Su compromiso inquebrantable con el bienestar y el desarrollo de los artistas la ha mantenido al frente de diversas iniciativas y actividades que fomentan la inclusión y la visibilidad del colectivo.

“A menudo se piensa que montar un espectáculo de transformismo es algo que se hace a lo loco, pero nada más lejos de la realidad. Hay un trabajo de mesa enorme detrás de cada presentación, desde la planificación del guion hasta la coordinación de vestuarios y ensayos”, afirmó Rihanna Harrison.

“Queremos que cada performer brille y aporte su esencia única al escenario, así que la selección de las artistas es un proceso cuidadoso donde consideramos sus fortalezas y estilos”.

El vestuario en el mundo del transformismo es un aspecto fundamental, pero a la vez sumamente complicado. Muchas veces, las artistas se ven en la necesidad de fabricar sus propios trajes, lo que implica una cuidadosa selección de telas que no solo sean estéticamente agradables, sino también cómodas y adecuadas para el tipo de espectáculo que se presenta. La búsqueda de materiales como pelucas de calidad, maquillaje especializado y accesorios como pechos falsos y caderas puede ser un desafío, especialmente cuando no hay un lugar específico donde conseguir todo lo necesario. En muchos casos, la solución implica importar estos elementos desde el extranjero, lo que puede resultar costoso y complicado.

Esta situación resalta la necesidad de que el transformismo sea reconocido como una forma de arte profesional. Las artistas merecen no solo el respeto por su trabajo, sino también un ingreso fijo que les permita cubrir los altos costos asociados con la producción de sus espectáculos. Al ser vistas como profesionales, podrían acceder a recursos y oportunidades que les permitan llevar su arte al siguiente nivel.

“No pierdo la esperanza de que un día seamos reconocidas como realmente merecemos”

Rihanna también subrayó que el respeto y la valoración hacia las artistas novatas son esenciales para el crecimiento del transformismo como forma de arte.

“Cada una de nosotras comienzó desde cero, enfrentando desafíos y luchas únicas en el camino hacia la autoexpresión y la autenticidad. Es fundamental que quienes ya estamos  aplaudamos y respetemos el arduo trabajo de las nuevas generaciones. Cada actuación, cada traje y cada paso que dan son un testimonio de su valentía y dedicación”.

“Debemos recordar que cada artista aporta algo único a la mesa. Al valorar sus esfuerzos y celebrar sus logros, creamos un ambiente inclusivo donde todas pueden florecer”.

El transformismo en Bayamo se erige como una forma de arte vibrante y multifacética que no solo entretiene, sino que también desafía las normas sociales y promueve la diversidad.

“Aunque el espacio se da a la comunidad LGBTQ, las puertas siempre estarán abiertas para todo tipo de público, sin discriminación. Solo me interesa que se disfrute el espectáculo y se respete nuestro arte.”

Con estas palabras, Rihanna nos recuerda que el  su espacio es un momento de celebración y respeto, donde la autenticidad brilla y todos pueden unirse para disfrutar del show.

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