El surco como vértebra de la vida

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Por Rodrigo Motas Tamayo | 21 mayo, 2026 |
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FOTO/ Rodrigo Motas

Curtido por el Sol y la experiencia de más de cinco décadas pegado al surco, presentan a Alberto Rosa Mesa como el hombre que nunca ha renunciado a su condición de campesino por origen en sus 71 años de vida.

Y así lo demostró, pese a ser técnico medio en Organización del Trabajo y Salario (OTS), pues ejerció poco esa profesión para guiar sus pasos como su abuelo y padre: a trabajar la tierra allá en su comunidad rural de Gua.

Sus inicios están marcados por 15 años dedicados a la agricultura cañera en áreas de la CPA Nicaragua Libre, y donde llego a ser su presidente a la vez que asumía como Delegado de la Circunscripción 67 durante 8 años.

Tras su jubilación se establece en la cabecera municipal, y adquiere como usufructuario 7 hectáreas de tierra para cultivos varios, asociado a la Empresa agroindustrial Campechuela.

Estos dos años con la finca La Rosal fueron beneficiosos para mi y la Empresa, pues he tenido buenas cosechas de maiz, boniato, yuca y cebollin. Ahora mismo tengo 2 hectáreas de plátano extra denso, a cosechar entre noviembre y diciembre próximos.

Las carencias de fertilizantes y el combustible conllevan a la utilización de la materia orgánica y el fomento de la lombricultura, y la fuerza animal para roturar la tierra. Tengo una yunta de bueyes, y cuento con los servicios de la Empresa cuando las condiciones son propicias.

Súmele a ello el apoyo del Partido y el Gobierno, y otras instituciones. Ahora mismo tengo aprobado un crédito bancario (por más de un millón de pesos) para instalar Dos turbinas sumergibles y ampliar mi sistema de riego a más áreas.

Cuento con 4 trabajadores fijos, y en circunstancias especiales asumo hasta diez contratados. El pago es diario. Aquí se trabaja de 7 a 11 ante meridiano y se ganan 500 pesos. Si se hace la doble jornada es Dos veces esa cifra.

Para más adelante me sumare a la adquisición de paneles solares, pues hacer producir la tierra más que una acción para nuestro sustento, es una prioridad para salvar la patria.

Debajo de una mata de coco indio, cargada de fruto, Rosa Mesa se despide de los reporteros: ” vuelvan que aquí estaré guapeando para producir alimentos”.

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