Alcibíades Bermúdez: joven fiel a la Revolución

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 24 mayo, 2026 |
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Alcibíades Bermúdez fue un joven militar cubano, que estuvo entre los primeros en integrar el Movimiento 26 de Julio, y en 1957 se incorporó al Ejército Rebelde.

Alcibíades Bermúdez Morales nació el 17 de mayo de 1936 en Puerto Padre, en el seno de una familia humilde. Desde pequeño se dedicó a la ayuda de sus padres para el sustento familiar, pues era una prole numerosa. Sin embargo logra estudiar hasta el sexto grado.

Es de carácter afable, alegre, pero al mismo tiempo exigente y maduro, alto, fuerte, de piel blanca y ojos pardos, características que denotan en el la condición de ser un líder. Su primer trabajo en el barrio Delicias será de jardinero en el barrio de los americanos donde también trabajó su hermano Miguel.

El joven Alcibíades, que ya pertenece a la Juventud Ortodoxa, establece nexos con otros jóvenes que también tienen inquietudes intelectuales y políticas al igual que él y con los cuales comparte proyectos y aspiraciones.

El y su amigo Herminito Zayas matriculan inglés con el profesor Samuel Title, antillano radicado en Delicias, con el objetivo de viajar a Estados Unidos para abrirse paso o enrolarse en la marina mercante y conocer el mundo.

Alcibíades y sus amigos se preocupan por diversos asuntos, son buenos lectores, aficionados al cine, estudian inglés y siguen por la libre un curso de fisicultura.

Alcibíades es el responsable de grupo y sufrirá en carne propia la discriminación y prepotencia de los ejecutivos de la compañía norteamericana.

Este grupo realizará acciones combativas en toda la zona de Puerto Padre en contra de la dictadura batistiana.

El 29 de noviembre de 1956 se produce el asalto al polvorín de La Cadena en apoyo al desembarco del Granma. Sus ejecutores son Luís Alfonso Zayas, Raúl Castro Mercader y Orlando Pupo, quienes se esconden ante la represión batistiana y posteriormente integran el primer grupo del llano que organizado por Frank y Celia sube a la cordillera montañosa para sumarse a los expedicionarios del Granma. Alcibíades trata de subir, pero no es posible en ese momento.

El 24 de diciembre de 1956 junto a otros revolucionarios participa en varios sabotajes, entre ellos el lanzamiento de hondas para interrumpir el fluido eléctrico hacia Holguín. Permanece escondido e intenta de nuevo subir a la Sierra. Con ese objetivo viaja a Santiago de Cuba, pero tampoco puede establecer contacto con el movimiento en esa ciudad.

En abril de 1957 efectúan un segundo intento y llegan a la Sierra Maestra.

Muy pronto Alcibíades Bermúdez se distingue por sus méritos innegables, ya es teniente cuando se le hace responsable del campamento de El Dorado en las estribaciones de la Sierra Maestra, un lugar que facilitaría los suministros a los rebeldes y al mismo tiempo sirviera de enlace entre la sierra y el llano.

En la mañana del 14 de abril fue atacado por sorpresa el campamento de El Dorado donde operan Alcibíades Bermúdez y Lidia Doce.

Se produce la dispersión y en el enfrentamiento cae Guillermito Geilín quien con su M-1 enfrenta al enemigo y posibilita la retirada. Camilo recibe la orden de regresar a la Sierra donde Fidel concentra fuerzas para contrarrestar la ofensiva de verano del ejército batistiano.

El regreso se produce en mayo. Alcibíades se incorpora de nuevo a la columna No. 1. Participará en diversas acciones y cuando se produce la batalla de Guisa, “un Jigüe a las puertas de Bayamo”, como la calificara Fidel, el teniente Alcibíades Bermúdez está entre los combatientes de vanguardia.

En el parte de la batalla el Comandante en Jefe nombra al teniente Alcibíades Bermúdez entre “los que se destacaron principalmente”. Alcanza entonces los grados de capitán.

Al triunfo de la Revolución, Alcibíades regresa a Delicias y permanece 6 o 7 días con su familia, luego marcha hacia La Habana a incorporarse a la diversidad de tareas que deben asumir los oficiales rebeldes en esos días turbulentos.

Al producirse la invasión mercenaria a Playa Giron, Alcibíades se incorporó sin autorización a las fuerzas combatientes, a pesar de su estado físico.

También participó en la lucha contra bandidos en el Escambray.  La exigencia, la rectitud se habían afianzado en él como su deber revolucionario.

El 24 de mayo de 1964, problemas personales con un subordinado provocaron que este, desde una garita, le disparara por la espalda. Alcibíades murió de inmediato, a los 28 años. Se perdía un joven de fidelidad comprobada a la Revolución, de un valor personal extraordinario y con inmensas posibilidades de seguir siendo útil a la patria.

Sus restos descansan en el panteón de las FAR en el cementerio de Colón.

 

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