El General Antonio Maceo visto por Fidel Castro

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Por Aldo Daniel Naranjo (Historiador) | 14 junio, 2026 |
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La figura de Antonio Maceo Grajales, lugarteniente general del Ejército Libertador, siempre ha sido de interés para quienes profundizan en la historia patria y referencia obligada para comprender el proceso identitario e independentista de Cuba.

El líder santiaguero trascendió al siglo XX como un símbolo de patriotismo e intransigencia revolucionaria y ser un fiel defensor de los derechos de los negros, mestizos y sectores más humildes de la población.

Un grupo de razones que avalan el por qué desde el periodo colonial español hasta nuestros días, su personalidad ha sido tema vigente para estudiosos y políticos, tanto a nivel nacional como internacional.

Entre esos políticos revolucionarios que presentaron a Antonio Maceo como hombre-bandera, como símbolo de la intransigencia nacional, sobresale el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien en cartas, intervenciones, discursos, reflexiones, dejó luminosas ideas para la comprensión y recepción del adalid santiaguero.

En el aniversario 181 del nacimiento de Antonio de la Caridad Maceo Grajales, el 14 de junio de 1845, en la ciudad de Santiago de Cuba, deviene un ejercicio necesario conocer las visiones de Fidel sobre su vida y obra.

HOMBRES DE REVOLUCIÓN

Maceo y Fidel proyectaron la revolución en sus respectivos tiempos históricos y, como parte de esa labor, analizaron el proceso revolucionario cubano.

La concepción de una revolución, a finales del siglo XIX y a mediados del siglo XX implicó para ambos líderes mirar su espacio con una perspectiva analítica, con mirada crítica, como parte sustancial de los proyectos que gestaban.

Muy rico en detalles históricos, principalmente de las figuras cimeras del período independentista es el discurso de Fidel del 10 de octubre de 1968, en La Demajagua, Manzanillo, en el centenario de tan significativa fecha. En ese momento definió que “… en Cuba solo ha habido una revolución: la que comenzó Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868 y que nuestro pueblo lleva adelante en estos instantes”.

Esta tesis marca la eclosión del engarce intrínseco de los procesos revolucionarios de los siglos XIX y XX, un juicio de un alto significado heurístico y ético.

En otras porciones de esta pieza oratoria, destacó la radicalización de la lucha revolucionaria y el papel protagónico que tuvieron los hijos de las capas más humildes del pueblo, particularmente, Antonio Maceo. En tal sentido recordó: “Empezaron a surgir los patriotas más virtuosos, los combatientes más destacados, y así surgieron los hermanos Maceo, para citar el ejemplo que simboliza a aquellos hombres extraordinarios”.

Después de rememorar las discordias políticas entre los dirigentes mambises y las vacilaciones de los elementos de menos firmeza y valentía, que condujeron a la firma del Pacto de El Zanjón, Fidel exteriorizó: “Y es en esos instantes —en el instante de la Paz de El Zanjón, que puso fin a aquella heroica guerra— cuando emerge, con toda su fuerza y toda su extraordinaria talla, el personaje más representativo del pueblo, el personaje más representativo de Cuba en aquella guerra, venido de las filas más humildes del pueblo, que fue Antonio Maceo”.

Desde el punto de vista fidelista Maceo descolló como figura clave al final de la Guerra Grande: “… en el momento en que aquella lucha de diez años iba a terminar surge aquella figura, surge el espíritu y la conciencia revolucionaria radicalizada, simbolizada en ese instante en la persona de Antonio Maceo…”

Más que un pacto, razonaba Fidel, fue realmente una rendición de las armas cubanas, pero frente a todos se colocó retador el Titán de Bronce, con su histórica Protesta de Baraguá. Ese propósito de continuar la lucha, a pesar de contar con pocos recursos humanos y logísticos, le arrancaron al orador palabras elogiosas: “… su propósito de continuar la lucha, expresa el espíritu más sólido y más intransigente de nuestro pueblo declarando que no acepta el Pacto del Zanjón. Y efectivamente, continúa la guerra”.

EL ANTIANEXIONISMO

En aquel tremendo recuento en La Demajagua, Fidel resaltó otras cualidades de Maceo como su antianexionismo: “Y no solo Martí, sino Maceo asombra también a nuestra generación por la clarividencia, por la profundidad con que fue capaz de analizar también el fenómeno imperialista”.

Acerca del patriotismo maceísta recordó el momento en que durante la estancia  del héroe en Santiago de Cuba, en 1890, un joven le habló de la posibilidad de que la estrella de Cuba figurara como una más en la constelación de Estados Unidos. La reacción del hombre de Baraguá fue tajante: le “respondió que aunque lo creía imposible, ese sería tal vez el único caso en que él estaría al lado de España”.

Tampoco olvidó en ese discurso de recuento de 100 años de luchas, la presencia de Maceo en la Guerra Necesaria: “Cuando al iniciarse la lucha de 1895 Maceo desembarca por la zona de Baracoa, lo acompañaban un puñado de hombres y unas pocas armas”.

La llegada de Maceo a los campos de batalla animó la lucha en las zonas de Guantánamo y Santiago de Cuba, por lo que planteó: “… y que unas cuantas semanas después recibía a Máximo Gómez y a Martí con un ejército de 3 000 orientales organizados y listos para combatir”.

El pensamiento y las proezas de Maceo acompañaron a Fidel, quien las exponía de forma natural a diversos auditorios. En otro momento, evocaba: “Y también, como Martí, unos días antes de su muerte escribe con una claridad extraordinaria su oposición decidida a la intervención de Estados Unidos en la contienda de Cuba, y es cuando dice que “preferible es subir o caer sin ayuda que contraer deudas de gratitud con un vecino tan poderoso”.

Enunció que las palabras de Maceo y de Martí fueron proféticas con respecto a la política anexionista de los Estados Unidos hacia Cuba, porque al ser libres del colonialismo español se cayó en manos del coloso del norte: “… no éramos libres por la prédica de Martí, no éramos libres por el esfuerzo heroico de Máximo Gómez, Calixto García y todos aquellos próceres ilustres; no éramos libres por la sangre derramada por las veinte y tantas heridas de Antonio Maceo y su caída heroica en Punta Brava…”

INSPIRADOR DE NUEVAS PROEZAS

Tras la prisión por los sucesos del 26 de julio de 1953, el joven abogado Fidel Castro, presentó a José Martí como el autor intelectual del asalto armado al cuartel Moncada, pero también significó como inspiradores a otros próceres de la independencia como Carlos Manuel de Céspedes, Antonio Maceo y Máximo Gómez.

En su alegato de autodefensa conocido como La historia me absolverá (1953), Fidel subrayó a los jueces: “Esos son los generales del 10 de marzo, generales que no habrían servido ni para arrear las mulas que cargaban la impedimenta del Ejército de Antonio Maceo”.

En otra parte de su testimonio mostró su orgullo por la historia patria y el oír desde la escuela hablar de libertad, de justicia y de derechos. En el centro de aquella lucha colocó a Maceo, entre otros insignes patriotas: “Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y de nuestros mártires. Céspedes, Agramonte, Maceo, Gómez y Martí fueron los primeros nombres que se grabaron en nuestro cerebro…”.

Y, abundando sobre el general Antonio, subrayaba: “Se nos enseñó que el Titán había dicho que la libertad no se mendiga, sino que se conquista con el filo del machete…”

Fidel mantuvo siempre vivo el ejemplo del general Antonio, como animador de la causa de la independencia y soberanía de Cuba. En luchadores como él no solo encontró matrices patrióticas y morales, sino también la legitimidad de la consecución del esfuerzo redentor.

En el discurso por el XX aniversario del asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1973, colocó la raíz de la Revolución  que debió conducir en la gesta independentista, simbolizada en las banderas de La Demajagua, Baraguá, Baire y Bayate

El Centenario de la Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de 1978, sirvió a Fidel para retomar el importantísimo papel de Maceo en las revoluciones del siglo XIX: “… porque entre Maceo y Máximo Gómez existió siempre un gran cariño, una gran admiración y un gran respeto. Máximo Gómez fue maestro de Maceo, y Maceo fue el más brillante alumno de Máximo Gómez”.

Sin dudas, la vigencia de Maceo en el pensamiento y la acción de Fidel se aprecia en la continuidad de la lucha revolucionaria. Puede decirse que fue inspirada en los ejemplos de dignidad y entereza simbolizadas en hechos memorables como La Demajagua y Baraguá.

En tal sentido, el jefe de la Revolución formulaba: “Esas banderas que ondearon en Yara, en La Demajagua, en Baire, en Baraguá, en Guáimaro; esas banderas que presidieron el acto sublime de libertar la esclavitud; esas banderas que han presidido la historia revolucionaria de nuestro país, no serán jamás arriadas. Esas banderas y lo que ellas representan serán defendidas por nuestro pueblo hasta la última gota de su sangre”.

Fidel Castro siempre se reconoció continuador de la obra del Titán de Bronce. De ahí las muchísimas referencias a su quehacer patriótico y revolucionario.

En el 2001 el General de Ejército Raúl Castro, en ocasión del aniversario 45 del desembarco de los expedicionarios del yate Granma y Día de las FAR, declaró: “Fidel es como el Martí de hoy, el Maceo de hoy, el Mella de hoy. No me refiero a las personalidades que siempre son únicas e irrepetibles, por lo que carecen de sentido las comparaciones; hablo del papel que le ha tocado desempeñar en los últimos 50 años”.

Destacó que en la trayectoria revolucionaria cubana ha sido de mucha utilidad aprender de nuestra historia y actuar con similar talento político y capacidad organizativa de Céspedes, Martí, Maceo y Gómez. Del mismo modo, señaló la importancia de “rescatar para estos tiempos, también difíciles, peligrosos y complejos, la intransigencia de Baraguá y el genio militar del Titán de Bronce”.

FUENTES: Fidel Castro: La historia me absolverá (1955); Antonio Maceo: Ideología política. Cartas y otros documentos (1998); Pedro Álvarez Tabío: Habla Fidel. 25 discursos en la Revolución (2008); y Raúl Castro: Obras escogidas (2024).

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