
El crimen tuvo lugar en el apartamento 42 del edificio sito en calle 19, esquina a 24 en el Vedado, La Habana, local que compartían las hermanas Giralt.
Sesenta y ocho años hace que fueron asesinadas Cristina y Lourdes Giralt Andreu por los secuaces del dictador Fulgencio Batista.
Comenzaron a residir allí después de la Huelga de Abril, cuando abandonaron la casa que ocupaban considerándola insegura.
Cristina Alicia Giralt y María de Lourdes Giral nacieron en la ciudad de Cienfuegos, eran las hijas menores de los cinco hijos de la familia Giralt Andreu. El padre, José Ramón, era oriundo de Santander, España, quien llegó a ser cajero y apoderado principal de los almacenes Ferrer dedicados al negocio del azúcar y luego tajador en el gremio del puerto cienfueguero. La madre, Alicia, era cubana, ama de casa.
Cristina era la mayor; una muchacha seria, callada, reservada y hogareña; María de Lourdes, o Maruca, como le decían, era alegre, chistosa, amante del baile y los paseos.
Cristina nació en abril de 1930, y estudió en el Colegio del Apostolado, en donde modeló su carácter, pues allí llegó a ser dirigente de la juventud católica. También cursó estudios de mecanografía y taquigrafía, así como recibió título de Maestra Hogarista.
Por su parte María de Lourdes —la conocían como Maruca— nació en julio de 1936 y estudió en la escuela Elisa Bowman en Cienfuegos, más tarde se hizo mecanógrafa, taquígrafa y se graduó en la especialidad de Comercio y Secretariado.
Ambas repartían bonos y propaganda, preparaban botiquines y ayudaban en el traslado de armas.
Aquel 15 de junio nefasto fue domingo, Día de los Padres, y hacia la Perla del Sur se dirigieron para celebrar la significativa fecha en el seno familiar.
Ya de regreso a La Habana, luego de saludar a su hermano se encaminaron a su domicilio.
Ninguna de las muchachas imaginaba que las aguardaba la muerte.
Una delación vinculada con el atentado realizado en esos días al Ministro de Gobernación había expuesto las actividades que realizaban como parte de la Resistencia Cívica del Movimiento 26 de Julio donde repartían bonos y propaganda revolucionaria, preparaban botiquines y ayudaban en el traslado de armas.
Los esbirros batistianos ocuparon en el edificio los apartamentos del Directorio y de las hermanas Giralt, desocupados en ese momento porque los jóvenes del Directorio lo habían abandonado como medida de protección y ellas ajenas se habían marchado a Cienfuegos.
“…dicen que uno de los sicarios de la tiranía batistiana, con el pie empujó el brazo inerte de una de las hermanas y lo proyectó hacia el interior del carro. Cristina recibió 9 perforaciones y María de Lourdes, 13 en la brutal refriega de ametralladoras…” Ni siquiera pudieron defenderse.
Cristina y Lourdes son otros nombres que endosan la larga lista de héroes que ofrendaron su vida a la patria. Dos mujeres víctimas del odio, la mentira y el entreguismo patético de los adoradores que ahogaron la Isla con el desenfreno anexionista que finalmente se apoderó del suelo cubano y no tuvo conclusión sino hasta el primero de enero de 1959.
En noviembre de 1984 fue abierto al público el Museo de la Clandestinidad “Hermanas Giralt”, ubicado en el Centro Histórico Urbano de Cienfuegos. Fue fundado el 16 de noviembre de 1984 con el objetivo de mostrar el contexto donde nacieron y crecieron Cristina y Lourdes.
En las exhibiciones se esboza la historia de la lucha clandestina desarrollada por el pueblo cubano en la década de 1950, que junto a la lucha armada en la Sierra Maestra culminaron con el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.
