Pablo Iglesias, señalado por EE.UU. en informe sobre Cuba para perseguir a la izquierda

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Por Cubadebate | 21 julio, 2026 |
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Pablo Iglesias en Cuba. Foto: Diario Red.

El Departamento de Estado de los Estados Unidos ha hecho público un exhaustivo documento oficial titulado “CUBA: La capital del comunismo del siglo XXI”, redactado bajo las directrices del secretario de Estado Marco Rubio.

Entre un compendio de casi cien páginas que busca redefinir la política exterior norteamericana y señalar a La Habana como el epicentro del “terrorismo radical de extrema izquierda”, destaca la inclusión explícita del exvicepresidente del Gobierno español y director de Canal Red, Pablo Iglesias.

Iglesias aparece citado en el capítulo V del informe, dedicado al denominado “Turismo Revolucionario”. En dicho apartado, la diplomacia estadounidense sitúa la participación del político español en la iniciativa solidaria internacional “Nuestra América Convoy” realizada en marzo de 2026, junto a figuras internacionales como el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn, como parte de una supuesta red de influenciadores e “infraestructura ideológica” destinada a legitimar al gobierno cubano y proyectar discursos antiimperialistas en Occidente.

“El Convoy Nuestra América de marzo de 2026 fue un punto de inflexión fundamental para la izquierda internacional, movilizándose por aire, tierra y mar para transportar bienes a Cuba en desafío a las sanciones de EE. UU. (…) Los participantes incluyeron a una serie de influyentes progresistas de EE. UU. y del mundo, entre ellos el ex primer ministro británico Jeremy Corbyn y el exvicepresidente del Gobierno español Pablo Iglesias”.

Para comprender el alcance real de esta publicación no basta con analizar las acusaciones puntuales dirigidas a dirigentes de la izquierda europea o latinoamericana. La inclusión de nombres como el de Pablo Iglesias forma parte de un engranaje político y diplomático mucho más amplio puesto en marcha tras la reciente Cumbre Ministerial para Combatir el Terrorismo de Extrema Izquierda impulsada por Washington.

La estrategia desplegada por la administración estadounidense persigue judicializar e internacionalizar la persecución política. Al elevar a la categoría de “terrorismo transnacional” a cualquier espacio político, movimiento social o colectivo disidente que se oponga a los intereses de Washington, el Gobierno estadounidense busca otorgarse de forma unilateral la facultad de aplicar sanciones, congelar activos económicos y restringir visados a partidos políticos y organizaciones civiles en cualquier rincón del planeta.

Esta articulación evoca los pasajes más oscuros del siglo XX, funcionando en la práctica como una actualización de marcos doctrinales de interferencia geopolítica como la Operación Cóndor o las redes continentales de control ideológico de la Guerra Fría.

Tras décadas en las que la doctrina antiterrorista de EE. UU. se centró prioritariamente en Oriente Medio bajo un prisma islamófobo, una narrativa hoy erosionada y agotada políticamente, Washington reactiva el fantasma del “enemigo interno” e internacional. Para ello, pretende tejer un nuevo macartismo global que sitúa en su centro la persecución de la izquierda disidente y la solidaridad con la causa palestina.

El uso del concepto de “terrorismo de extrema izquierda” no responde a un diagnóstico de seguridad real, sino a la creación de un marco normativo y conceptual diseñado para perseguir la disidencia política y justificar el derecho del imperio a imponer su voluntad sobre cualquier soberanía nacional.

El análisis del documento evidencia además un marcado cinismo diplomático. Mientras el Departamento de Estado elabora listas y señala a personalidades políticas por participar en caravanas de ayuda humanitaria o denunciar los bloqueos económicos, el propio territorio estadounidense, y de forma muy particular el Estado de Florida, continúa siendo un refugio histórico para estructuras que han promovido activamente actos de violencia y desestabilización contra la soberanía de países latinoamericanos.

Asimismo, los datos desmienten la premisa de que la izquierda sea la generadora del terrorismo contemporáneo. Los balances de las guerras e intervenciones unilaterales impulsadas por Washington en el siglo XXI arrojan un saldo de millones de víctimas fatales y decenas de millones de desplazados en el Sur Global.

Más que un frío expediente de inteligencia, el señalamiento a Pablo Iglesias y a otros líderes internacionales revela la intención real del texto. Washington ha articulado la arquitectura ideológica de una ofensiva macartista contra la disidencia política, buscando maniatar a las fuerzas progresistas y asegurar el control autoritario del escenario geopolítico.

(Tomado de Diario Red)

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