Juan David-Posada, apasionado caricaturista

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Por Gislania Tamayo Cedeño | 8 agosto, 2026 |
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Juan David-Posada es una relevante figura de la plástica cubana que hizo de la caricatura personal su principal modo de expresión en el siglo xx.

Recibió una esmerada educación familiar de su padre el francés Eduardo David y su madre asturiana Trinidad María Posada. Adquirió el hábito de leer, que lo acompañó durante toda su vida y lo dotó de una amplia y sólida cultura.

Para solventar las necesidades de la familia trabaja haciendo mandados en una farmacia, trabaja en una peletería, también en una tienda de ropa, y finalmente como mensajero y oficinista en la Compañía Cubana de Electricidad.

Su juventud transcurrió en tiempos en que la mayoría de los artistas aprendían de forma autodidacta, estudiando donde y como podían, manoseando en viejos libros, hojeando revistas, contemplando en reproducciones obras de grandes maestros.

A los 20 años, se estrena en el mundo de las exposiciones personales, al exhibir unas 30 caricaturas y algunos retratos al carboncillo.

Entre los grandes de la cultura atrapados por su lápiz se encuentran los pintores Pablo Picasso, Wilfredo Lam, René Portocarrero y Mariano Rodríguez, la bailarina Alicia Alonso, los escritores Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Ernest Hemingway, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda y Pablo Armando Fernández, los músicos Bola de Nieve e Ígor Stravinsky.

En 1936, contrae matrimonio con Graziella de Armas, y van a vivir a La Habana.

En la capital sus caricaturas aparecen en Patria y el semanario Resumen, El semanario Social ―que dirigía Conrado Walter Massaguer― le dio espacio en sus páginas. Luego estará en Mediodía, Grafos, Hoy, Información, Bohemia, Excélsior, El Mundo, Gaceta del Caribe y, más adelante, en Cuba, Prisma y la agencia de noticias Prensa Latina.

Creada la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling, obtiene por oposición una plaza de profesor, en 1945, pero tras el golpe artero del 10 de marzo de 1952, queda cesante.

Otras facetas presentes en la vida de Juan David fueron la de diplomático en 1960, con servicios en Montevideo y París; hasta 1966, en que volvió para estar de nuevo en la patria y con su arte, que ya se extendía a la pintura y el dibujo.

Con sesenta y siete años de edad, comienza a enseñar Historia del Arte Cubano en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales.

En mayo de 1978, expone en la Galería de La Habana cuarenta caricaturas y algunas intromisiones. Las «intromisiones» eran las pinturas que había hecho en esos años.

Su producción fue enorme: más de 5 000 caricaturas personales y unos 15 000 dibujos satíricos y sociales, cifra que da cuenta de su dedicación y de su relevancia dentro del arte cubano.

Sus caricaturas se reconocen por su exactitud técnica y economía de recursos. Utilizaba como técnica principal: Plumilla de tinta china sobre cartulina o papel de alto gramaje en tonos crema o blanco.

Tenía un estilo limpio, sobrio y eficaz; logrando equilibrio entre humor y respeto.

Esta combinación de técnica, pasión y dominio del dibujo hace que cada caricatura tenga un valor artístico independiente, amén de la función que se proyecte, ya sea periodística o humorística.

A mediados de los años 70 decide dedicarse a la pintura, sin abandonar la caricatura, su técnica preferida era la tinta a color, atraído por su claridad.

Ciro Bianchi recuerda que en una ocasión le preguntaron al caricaturista sobre el epitafio deseado y este, tras meditar unos minutos, respondió: “Juan David amó mucho la vida y lamenta el retiro”.

Muere en La Habana el 8 de agosto de 1981, a los 70 años.

Fuentes consultadas

Cubaperiodista

Ecured

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