
La ejecución de inversiones, el mantenimiento de obras estratégicas y la búsqueda de alternativas energéticas para el bombeo marcaron el desempeño del sistema hidráulico granmense en el primer semestre de 2026.
Sin embargo, el abasto enfrenta una compleja coyuntura por la disponibilidad eléctrica y de combustible.
Para una familia de Los Ranchos, comunidad rural de Buey Arriba, disponer de agua por redes significa dejar atrás, en alguna medida, la dependencia de los carros cisterna.
Igual transformación experimentan residentes de la comunidad Antonio Maceo, en Bayamo, donde las inversiones hidráulicas comienzan a convertirse en mayor estabilidad para la vida cotidiana.
Durante el primer semestre de 2026, la Delegación Territorial del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), en Granma, ejecutó 83 millones 809 mil pesos en inversiones y mantenimiento de infraestructuras hidráulicas.
Las acciones incluyeron la colocación de 1,38 kilómetros (km) de conductora y 5,31 km de redes de distribución, con la instalación del servicio de agua a dos mil 946 consumidores, y la mejoría para otros mil 621.
En total, cuatro mil 567 personas fueron beneficiadas. El resultado expresa una prioridad del sector: ampliar progresivamente las redes, disminuir la dependencia del suministro mediante pipas y elevar la calidad de un servicio que impacta directamente en hogares, instituciones sociales, industrias y actividades productivas.
DE LA PIPA A LA RED
La solución hidráulica para comunidades como Los Ranchos y Antonio Maceo no se limita a una obra técnica. Cada metro de conductora instalado representa menos tiempo de espera, menor necesidad de almacenamiento doméstico, y una respuesta más sostenible que el traslado de agua en vehículos.
El ingeniero Robisnel Maceo Ramos, director de Inversiones de la Delegación Territorial de Recursos Hidráulicos, explicó a La Demajagua que las obras se concentran en resolver dificultades acumuladas en el abasto.
“La instalación de nuevas conductoras y redes de distribución permite incorporar consumidores al servicio y mejorar las condiciones de suministro en comunidades que antes dependían de alternativas como el transporte de agua en pipas”, precisó el directivo.
En una provincia de extensa geografía rural, las inversiones requieren integrar infraestructura, disponibilidad de equipos, fuerza especializada y energía para extraer, impulsar y rebombear el líquido hacia los puntos de consumo.
El desafío no concluye cuando se instala una tubería. El sistema necesita energía eléctrica y, en determinadas áreas, combustible para mantener activos los equipos de bombeo, las estaciones de rebombeo, los pozos y los sistemas de cloración.
EL AGUA PARA PRODUCIR
La Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Ríogrande suministró, en los primeros seis meses del actual año, 281 millones de metros cúbicos de agua a sus clientes, de acuerdo con informaciones de Radio Bayamo. El sector agropecuario concentró el mayor consumo, con 195 millones de metros cúbicos.
Este volumen tiene una incidencia directa en la producción de alimentos y, particularmente, en los programas de riego de cultivos que demandan una entrega planificada y estable.
El Ministerio de Energía y Minas recibió 28 millones de metros cúbicos, utilizados principalmente en la generación de electricidad mediante minihidroeléctricas situadas en zonas montañosas de la Sierra Maestra.
A la Empresa de Acueductos y Alcantarillados se destinaron 22 millones de metros cúbicos para el abasto a la población, la industria y los servicios.
Genny Corrales Sánchez, director de Gestión de los Recursos Hídricos de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico Ríogrande, aseguró que el territorio cuenta con reservas para respaldar los compromisos.
“El balance de agua de la empresa para 2026 es de 897 millones de metros cúbicos y existe disponibilidad para cumplir los encargos del actual año y las proyecciones de 2027”, afirmó el especialista.
Los 11 embalses administrados por Ríogrande almacenaban 631 millones 662 mil metros cúbicos, el 67 por ciento de su capacidad total, calculada en 940 millones 620 mil metros cúbicos. En caso de ser necesario, las presas Protesta de Baraguá y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba, podrían trasvasar agua hacia Granma.
CAUTO DEL PASO, OBRA DECISIVA
La mayor reserva hidráulica de la provincia es la presa Cauto del Paso, conocida como la llave del oriente cubano. Su capacidad de almacenamiento alcanza 330 millones de metros cúbicos, por lo cual su funcionamiento influye en la regulación de caudales, la protección ante precipitaciones intensas y el respaldo a programas agrícolas.
De enero a julio se trabajó en el ensamblaje, soldadura y pintura de compuertas, el mantenimiento de cables de acero y el montaje de chapas metálicas.
Las labores actuales incluyen la limpieza de los dos canales magistrales y la rehabilitación de cuatro hidromecanismos. Esas acciones favorecen el traslado eficiente del agua y respaldan la demanda para la siembra de arroz en 42 mil hectáreas.
La extracción de azolve (acumulación de lodo, tierra, basura y otros residuos sólidos que tapan o reducen la capacidad de los conductos de agua, presas o sistemas de drenaje), y plantas acuáticas de los canales, junto con la reparación de daños causados por el huracán Melissa en octubre de 2025, resulta esencial para preservar la capacidad funcional de esa infraestructura.
Marbelis Campos Busquet, delegada territorial del INRH, destacó la prioridad de esos trabajos:
“Aun con las limitaciones energéticas del país, se ha garantizado combustible para mantener las acciones en Cauto del Paso, una obra estratégica para la seguridad hídrica y el desarrollo agropecuario de Granma”, subrayó.
BOMBEAR CON MENOS DEPENDENCIA
La transición energética constituye una línea de trabajo imprescindible para los sistemas de bombeo y rebombeo de agua. Estas estaciones son esenciales porque permiten extraer agua de las fuentes, elevarla hacia tanques y conductoras, e impulsarla posteriormente hasta los barrios, comunidades rurales e instalaciones económicas.
Cuando falta energía, no basta con que exista disponibilidad de agua en las fuentes o los embalses: se interrumpe la capacidad de moverla hasta los consumidores.
El sistema de Recursos Hidráulicos se encuentra entre los mayores consumidores eléctricos del país, precisamente, por la demanda energética que generan las operaciones.
Por ello, el INRH impulsa la sustitución gradual de la dependencia exclusiva de la red eléctrica mediante el uso de fuentes renovables, sobre todo en estaciones de menor potencia.
En Cuba funcionan 841 estaciones hidráulicas con sistemas de energía renovable, que benefician a alrededor de 500 mil personas, según informó el presidente del INRH, Antonio Rodríguez Rodríguez.
Las negociaciones en curso contemplan incorporar 446 nuevas estaciones con energía renovable, lo cual permitiría que el 37 por ciento de las estaciones de bombeo del país opere bajo esa modalidad.
De forma paralela, se trabaja en otras 520 estaciones de hasta 20 kilowatts, con la aspiración de alcanzar una cobertura energética alternativa en el 52 por ciento de las instalaciones hidráulicas.
Para Granma, esa estrategia nacional tiene especial importancia. Una estación de bombeo alimentada con energía solar, por ejemplo, puede sostener parte del abasto de una comunidad cuando ocurren afectaciones eléctricas prolongadas, reducir el consumo de diésel y disminuir la vulnerabilidad de la distribución.
La incorporación de sistemas fotovoltaicos y otras fuentes renovables no sustituye de inmediato toda la demanda energética de las grandes estaciones de impulsión, pero sí puede respaldar pozos, pequeñas estaciones, sistemas de cloración y bombeos de menor consumo.
Asimismo, el uso de fuentes renovables permite reservar el combustible disponible para situaciones prioritarias, averías, ciclos de bombeo urgentes y localidades donde todavía no existe una alternativa técnica viable.
UNA SITUACIÓN COMPLEJA
La valoración de la situación de abasto en Granma exige distinguir entre disponibilidad de agua y capacidad real para distribuirla. Los datos de embalses y el balance hídrico indican que la provincia posee reservas para cumplir sus compromisos, incluido el respaldo a los programas agrícolas y al consumo de la población.
No obstante, la distribución se ha complicado por el agudo déficit energético. El bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos limita la adquisición de combustible, piezas de repuesto, equipamiento electromecánico y tecnologías necesarias para reparar y modernizar las estaciones hidráulicas.
En consecuencia, pueden presentarse afectaciones incluso en zonas donde existe agua disponible, debido a que la electricidad no siempre permite mantener los ciclos de bombeo previstos o porque se prioriza el uso del combustible para las áreas más vulnerables.
La respuesta debe sostenerse en varias direcciones: preservar las inversiones en redes y conductoras, reducir salideros, proteger los embalses, garantizar el mantenimiento electromecánico y acelerar la transición hacia fuentes renovables en estaciones técnicamente aptas.
El territorio cuenta con agua almacenada y con obras hidráulicas decisivas, como la presa Cauto del Paso. El reto principal está en convertir esa disponibilidad en un servicio más estable, equitativo y resistente a las contingencias energéticas.
A pesar de la ejecución de acciones para mejorar la eficiencia y la estabilidad del abasto de agua a las familias de Los Ranchos, Antonio Maceo y otras comunidades granmenses, aún persisten dificultades. Los esfuerzos reflejan la laboriosidad de los trabajadores y de los directivos del sector; sin embargo, el propósito es que, en un plazo prudencial, cada familia abra una llave y reciba el agua necesaria.
