Tiempos de cambios necesarios

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Por Yelandi Milanés Guardia | 6 noviembre, 2026 |
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La vida y el mundo siempre están en constante movimiento, pero hay momentos en que el cambio tiene mayor urgencia, y la realidad impone una transformación mental.

En este 2026 se ha arreciado como nunca la política de asfixia del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, lo cual ha generado -junto a las nuevas realidades a las que nos enfrentamos- la necesidad de que el Estado cubano impulse un grupo de 176 medidas, destinadas a modificar el ámbito económico y social de la nación.

Estas transformaciones económicas y sociales (Tes), anunciadas desde julio último y respaldadas progresivamente por normas jurídicas, buscan estabilización macroeconómica, creación de incentivos para estimular y promover una apertura productiva, atracción de inversiones, uso intensivo de la tecnología, y una protección social focalizada y efectiva, de manera que tengan un impacto positivo en la economía, y de igual manera en la población cubana.

Quien haya leído las medidas promovidas por el gobierno revolucionario, puede percatarse que ellas persiguen crear riqueza y -luego- distribuirla con equidad, aunque para la consecución de la primera condición haya que cambiar antiguos pensamientos y políticas que no están acorde a los tiempos que corren, en los cuales es cada vez más necesario el principio fidelista de cambiar todo lo que debe ser cambiado.

Ahora las atribuciones conferidas a las empresas estatales son mayores, y su misión social abarca nuevas actividades en las que se vislumbra un incremento de la autonomía empresarial, y una diversificación en las producciones y servicios, que si son bien aprovechados, redundarán en un crecimiento de los ingresos y en un mayor desarrollo empresarial.

Son decisiones revolucionarias, porque modifican viejos patrones en materia de producción, inversiones y en el reconocimiento del incremento del capital material y financiero de aquellas personas, que realicen actividades económicas que justifiquen ese crecimiento.

Es cierto que estamos ante un gran desafío, porque asumimos conceptos y decisiones que se acercan a políticas a las que no estamos acostumbrados, pero que son impostergables porque en correspondencia con el pensamiento del Che, ello obedece a la dictadura de las necesidades.

No obstante, el presidente cubano Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez expresó -al respecto- que lo que funcione se ampliará, y lo que no funcione se corregirá sin demora.

Por eso debemos avanzar en la implementación de las Tes sin miedo, porque lo que no resulte será eliminado, o encauzado por un camino, que conlleve a la solución de los problemas que nos conducen hacia estos cambios inaplazables.

Cuba hoy más que nunca necesita soluciones, y en concordancia con esta cruda realidad, debemos despojarnos de prejuicios y preconceptos, además de innovar, encadenar, producir y crear.

Pero nuestro mayor reto radica en cambiar la mentalidad, esa a la que muchos llaman la medida número 177, y que -sin dudas- es el principal motor que hará que la maquinaria de la economía y la sociedad cubana, funcione con el ritmo, eficiencia y ajustes necesarios, que estos tiempos de cambios demandan.

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