El universo musical de William Roblejo

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Por Luis Carlos Frómeta Agüero | 4 noviembre, 2026 |
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William Roblejo nació en Bayamo el 30 de agosto de 1984, en una familia donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Su hermana estudiaba piano y, durante algún tiempo, él también contempló la posibilidad de acercarse a ese instrumento. Sin embargo, casi por casualidad, el violín terminó cruzándose en su camino. A los siete años comenzó a estudiarlo y, desde entonces, aquel instrumento se convirtió en una extensión de su sensibilidad.

La mudanza a La Habana marcó un momento decisivo. En la Escuela Manuel Saumell empezó a comprender que la música no sería únicamente una afición, sino el oficio al que quería dedicar su vida.

Más tarde ingresó en el Conservatorio Amadeo Roldán, una de las instituciones esenciales de la enseñanza musical cubana. Fue alumno del reconocido violinista y pedagogo Evelio Tieles y completó el programa académico en apenas tres años, muestra de una madurez técnica y musical poco común.

La improvisación, los repertorios populares y la posibilidad de utilizar el instrumento fuera de los escenarios de concierto despertaron su curiosidad.

Desde entonces, su trayectoria ha estado marcada por la versatilidad. Roblejo puede presentarse como solista en un repertorio de concierto, participar en una formación de cámara o colocarse al frente de una agrupación de jazz. En todos los casos, el violín ocupa el centro de una búsqueda abierta, en la que la composición, el arreglo y la improvisación se encuentran constantemente.

En 2002 comenzó a colaborar con el Proyecto Interactivo y con varios de los músicos vinculados a esa plataforma, entre ellos Yusa, Kelvis Ochoa, Descemer Bueno y William Vivanco. También compartió experiencias profesionales con Carlos Varela, Santiago Feliú y David Torrens. Aquellos encuentros ampliaron su horizonte y le permitieron conocer de cerca las exigencias del acompañamiento, la creación de arreglos y la interacción con cantautores y agrupaciones de muy distintas estéticas.

La colaboración con David Torrens ocupó igualmente un lugar importante en su aprendizaje. Paralelamente, Roblejo mantuvo sus vínculos con la música de concierto y los formatos de cámara, una dualidad que nunca ha dejado de acompañarlo.

En 2010 tomó forma uno de los proyectos fundamentales de su carrera: el William Roblejo’s Trio. El origen de la agrupación estuvo relacionado con una invitación a participar en un festival de jazz en Trinidad y Tobago. Para aquella ocasión se necesitaba un formato reducido y Roblejo convocó al guitarrista Yordanis García y al bajista Julio César González.

El resultado fue una formación poco habitual: tres instrumentos de cuerda: violín, guitarra y bajo, enfrentados al reto de construir un discurso sonoro amplio sin apoyarse en una instrumentación tradicional. El trío debutó internacionalmente en Trinidad y Tobago y obtuvo una recepción favorable.

La docencia constituye otra dimensión esencial de la vida artística de Roblejo. Después de concluir sus estudios de nivel medio, realizó su servicio social como profesor en la Escuela Manuel Saumell, donde trabajó durante varios años con niños. Más tarde regresó al Conservatorio Amadeo Roldán como docente y llegó a ocupar la jefatura de la cátedra de cuerdas.

La obra de William Roblejo es diversa. Su historia es la de un violinista que aprendió a dominar la tradición sin quedar prisionero de ella y que encontró, en la diversidad de los lenguajes, la manera más auténtica de hacer hablar a su instrumento.

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