
El General Máximo Gómez se encontraba acampado a unos pocos kilómetros del lugar que hoy ocupa el central Amancio Rodríguez en la provincia de Las Tunas.
Allí recibe la noticia que una columna española compuesta por 1500 hombres de las tres armas, y dirigida por el coronel Báscones, avanzaba por la finca Los Arrieros, en dirección al campamento mambí.
Es 9 de noviembre de 1873, hace 153 años. Una nueva batalla se dispone a enfrentar el bravo dominicano. Rápidamente ordena a Martín Castillo realizar un intento de carga sobre el enemigo y a continuación mostrar una falsa retirada.
Los españoles se confían y caen en la trampa. Dispuestos envían la caballería y un batallón de infantería detrás de los hombres de Gómez.
Gómez pone a prueba de sus dotes guerrilleras; divide sus hombres en dos grupos. Uno de ellos está al mando de Manuel Suárez, que acosa a los perseguidores de Castillo; el otro lo lidera el propio Máximo Gómez que carga sobre la artillería y su escolta de tres compañías.
El combate se inició a las tres de tarde y duró hasta entrada la noche.
Luego de la derrota, los españoles tuvieron que refugiarse en la ciudad de Puerto Príncipe.
Los mambises por su parte solo tuvieron cuatro muertos y ocho heridos, en sus manos quedan 57 fusiles, 25 caballos equipados y otros pertrechos, mientras las fuerzas españoles sufrieron la pérdida de 100 hombres.
Después del combate los campesinos de la zona hallan en un pozo aledaño unos 80 cadáveres y son aprehendidos 16 de sus efectivos, entre ellos un oficial de los servicios médicos.
Gómez ordena que su tropa golpee al enemigo en su marcha hacia Jobabo.
Máximo Gómez se hizo célebre por la disciplina implacable que imprimió a sus tropas.
La importancia de esta acción consiste en que se pusieron de manifiesto las habilidades militares del dominicano Máximo Gómez, que le permitieron derrotar al enemigo.
En cada uno de sus combates se escucha su voz autoritaria y exigente, lanzando su grito “¡Al machete!”.
No por gusto su más talentoso enemigo, el español Arsenio Martínez Campos, lo llama “el primer guerrillero de América”.
